El guitarrista Tomatito, acompañado por la Orquesta Sinfónica de Navarra durante su actuación
El guitarrista Tomatito, acompañado por la Orquesta Sinfónica de Navarra durante su actuación - EFE

Tomatito y su personal «Concierto de Aranjuez»

El guitarrista salió de su zona de confort interpretando la creación del maestro Joaquín Rodrigo en el Festival Flamenco On Fire

PamplonaActualizado:

Una de las citas más esperadas de la quinta edición del festival Flamenco on Fire de Pamplona era la de la actuación del guitarrista Tomatito junto a la Orquesta Sinfónica de Navarra interpretando «El Concierto de Aranjuez» de Joaquín Rodrigo. Esperada no sólo por tratarse de un estreno absoluto sino por el riesgo que supone para un artista flamenco afrontar el reto de interpretar una obra del repertorio clásico, totalmente ajena a su estética artística. Pocos artistas pueden presumir de ello.

A la interpretación canónica que de este mismo concierto firmó Paco de Lucía con la Orquesta de Cadaqués dirigida por Edmon Colomer en 1.991, y con el propio Rodrigo y Tomatito entre el público, se unen la de Mario Escudero y las de Juan Manuel Cañizares con sus originales trabajos de compositores clásicos (Albéniz, Granados, Falla) y con su concierto «Al-Andalus», de homenaje precisamente al maestro algecireño, que ya el año pasado interpretara con esta misma agrupación en este mismo festival. Un gesto, el salir de la llamada «zona de confort», que agradecen los aficionados y al que Tomate ya nos tiene acostumbrados. Lo hizo cuando su «hermano» Camarón de la Isla dejó al flamenco (y a él mismo) huérfanos con su desaparición, reinventándose como guitarrista solista a la vera del pianista de jazz Michel Camilo. Y lo volvió a demostrar la noche del pasado viernes en su personal interpretación del «Concierto de Aranjuez».

Compuesto en París en 1.939 el Concierto de Aranjuez es a todas luces obra cumbre de la música clásica española. Tres movimientos escritos para guitarra clásica y orquesta que el paso del tiempo no ha hecho sino engrandecer. En palabras del maestro Rodrigo «recuerdo que hallándome una mañana de pie en mi pequeño estudio de la rue Saint Jacques, en el corazón del barrio Latino, y pensando vagamente en el concierto, oí cantar dentro de mí el tema completo del adagio, de un tirón, sin vacilaciones. Y enseguida, sin apenas transición, el de tercer tiempo. Al primer tiempo llegué por la reflexión, el cálculo y la voluntad».

De modo parecido le sucedió a Tomatito. Comenzó voluntarioso el allegro con spirito, liberándose sin vacilaciones en el adagio y terminando sin apenas transición el allegro gentile. El proyecto adoleció de una lógica falta de rodaje y aunque pleno de facultades y recursos el guitarrista almeriense alternó pasajes de gran virtuosismo con otros más desiguales, pero siempre impriméndole a la obra su personalidad flamenca. Mención especial merece la solvente interpretación que ofreció la Orquesta Sinfónica de Navarra, dirigida con maestría por Rubén Gimeno. Fundada por Pablo Sarasate en 1.879 es el conjunto orquestal en activo más antiguo de España. Y se nota.

La segunda parte del espectáculo fue ya netamente flamenca en la que Tomatito con su sexteto habitual se movió como pez en el agua. Notables fueron sus tandas por bulerías, jaleos y alegrías, con recuerdos a Camarón incluidos («Pistola y cuchillo», «La leyenda del tiempo», «Mar amargo»), la canción de amor de la película «Two Much» de Fernando Trueba, que dedicó a Paco de Lucía, y la rumba «La Vacilona». Destacados también estuvieron el cante de pellizco de Morenito de Íllora y Kiki Cortiñas y la segunda guitarra de su hijo José del Tomate, que acaba de editar un interesante primer trabajo en solitario. Todos juntos remataron una emotiva noche en un entregado y abarrotado auditorio Baluarte.