De izquierda a derecha, Tomás Marco y Arturo Tamayo. ABC

Tomás Marco y Arturo Tamayo obtienen el premio Nacional de Música

El jurado ha valorado en Mardo «la riqueza de la trayectoria musical, ratificada y renovada en su producción más reciente» de Marco, y en Tamayo «la constante y gran contribución a la difusión internacional de nuestra música»

SUSANA GAVIÑA
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MADRID. El Ministerio de Educación, Cultura y Deporte falló ayer el premio Nacional de Música 2002, en las categorías de Creación y de Interpretación. El primero de ellos recayó en el compositor madrileño Tomás Marco quie recibía ayer con gran safisfacción la noticia de un premio, que si bien en años anteriores «sí lo esperaba, en esta ocasión me ha pillado por sorpresa -explicaba en conversación telefónica a ABC-. Este año estaba centrado en otras cosas y no sabía cuándo se fallaba el premio».

Licenciado en Derecho, estudió violín y composión, ampliando su formación en Francia y Alemania junto a maestros como Pierre Boulez, Stockhausen, Ligeti, Köning o Adorno. Su extensa carrera creadora, tanto dentro como fuera de nuestro país, se ha viso ahora recompensada por este premio otorgado por un jurado que ha valorado la «riqueza de su trayectoria musical, ratificada y renovada en su producción más reciente». Tan reciente como el estreno de su ópera «El viaje circular» el pasado mes de septiembre en el Festival Internacional de Música Contemporánea que cosechó un gran éxito de crítica y público; y, hace apenas dos semanas, otro estreno, en el Auditorio Nacional: la partitura instrumental «El teatro de la memoria», definida por el compositor como una «obra muy singular».

Broche de oro

Este galardón parece poner el broche de oro a todo un año de homenajes con motivo de su sesenta aniversario y que para Marco han respresentado una especie de «resumen» de su trayectoria con la interpretación de «obras escritas hace años pero que han demostrado manterse actuales». Estas celebraciones también han supuesto un «impulso» para seguir enriqueciendo su catálogo de obras al que pronto incorporará «una ópera de cámara, concebida más cerca del teatro que de la propia ópera», adelanta el compositor. La obra, encargo de un productor teatral y que se estrenará el próximo verano, llevará por título «Segismundo» y está inspirada en «La vida es sueño», de Calderón.

El otro galardonado ha sido para el director de orquesta Arturo Tamayo, en la categoría de Interpretación, por «su constante y gran constribución a la difusión internacional de nuestra música», según el acta del jurado. Tamayo se mostraba ayer «muy sorprendido» ante este premio por la «falta de conexión con mi país», según confesaba en conversación telefónica desde Viena. Tamayo, que disfruta de un gran prestigio en el panorama internacional tanto en su faceta de director de orquesta como en el sector docente, pero se lamenta de que tiene «más posibilidades para dirigir y grabar discos con otras orquestas e intérpretes extranjeros que en mi país». Algo que, por últimamente parece haberse corregido de alguna manera ya que durante este año ha ofrecido varios conciertos en nuestro país con gran resonancia como el homenaje a Wolfgang Rhim o dentro del Festival de Alicante.

El jurado, presidido por Andrés Amorós, director general del Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música, ha estado compuesto por Elena Martín-Asín, subdirectora de Música; José Ramón Encinar, Ramón González de Amezúa, José Luis Pérez de Arteaga, Luis Suñén, José Luis Turina, Carmen Linares y Mauricio Sotelo.