Carlos Tarque
Carlos Tarque - ABC

Carlos Tarque: «Soy rockero, y ni soy machista ni entro en la sobreactuación de las gafas de pasta»

El cantante de M-Clan debuta en solitario aprovechando el parón de la banda murciana

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Que Carlos Tarque haga un disco de rock no parece ninguna novedad. Lleva más de veinte años haciéndolo al frente de M-Clan, un boxeador que suelta directos y crochets con técnica depurada y elegante, pero que perdona en el último momento. Con este nuevo proyecto, el cantante murciano no tiene compasión. Titulado con ela podeorsa sonoridad de su apellido, «Tarque» es puro uppercut y volumen al diez.

El disco arranca con «Bailo», que tiene bastante del toque soul de M-Clan.

Sí, es un rock'n'roll con slide, y está tocado con una Telecaster. Es como el enlace entre lo viejo y lo nuevo. Estoy como diciendo, «aquí es donde lo dejé, y esto es lo que viene ahora». Aunque tiene cosas de M-Clan, el disco luego es mucho más rockero, más crudo.

«Heartbreaker» la escribió después de la muerte de Tom Petty, ¿verdad?

Sí, justo después. Es cierto que llevaba tiempo queriendo hacer un homenaje a Petty. La canción comienza diciendo «chica americana, enséñame a volar», guiños a «American Girl» y «Learning to fly». Hace poco estuve con Álvaro Urquijo y Santiago Alcanda dando una charla sobre Petty, estuvo muy bien.

Ha trabajado con Carlos Raya, que ha producido todos los discos de M-Clan. ¿Le explicó cómo quería alcanzar más dureza, o no hizo falta ya que se conocen de toda la vida?

Quedé con él, le expliqué mi proyecto y el tinte rockero que tenía, y le pregunté si me quería ayudar. Los dos venimos del hard-rock, y nos hemos explayado en esta grabación. Ha sido lo mejor que he hecho.

Él suene buscar sonidos muy limpios, ¿tuvo que pedirle más guarrería, más grasa?

En algún punto de la grabación sí, porque claro, hemos estado todo un año trabajando en esto. Pero en realidad le dejé la premisa bastante clara: «quiero Gibson y Marshall». Para alguien que no sabe de rock quizá no signifique mucho, pero para nosotros con eso está clarísimo.

Puro AC/DC.

Claro, claro, rock bien duro.

¿La canción «Janis, Amy, Billie» tiene algo de guiño feminista? Aunque habrá quien vea machista el mero hecho de preguntarlo…

Pues no, fíjate lo que son las cosas. Tú haces algo pensando en otra historia, y se acaba entendiendo de una forma completamente distinta. No tiene nada que ver con el feminismo, son tres artistas que admiro, simplemente. Conozco algo sus biografías, y quise hacer un tributo cariñoso y sincero. Yo no tengo tanto en cuenta todo esto del machismo y el feminismo, y no lo digo para mal, es que al no darle importancia, lo normalizo. De todos modos, si la canción cumple esa función, pues de puta madre.

Creo que en ese sentido, la escena rock comete menos imposturas que otras… Y a pesar de eso, hay quien llama a los rockeros de la vieja escuela «pollaviejas», «cipotudos»… como acusándolos de no revisar sus actitudes.

Pues a mí que me dejen en paz. Yo soy rockero y sé que no soy machista, no entro en ese juego ni en la sobreactuación de las gafas de pasta. Y sobre todo intento no faltarle el respeto a nadie. Antes de que el feminismo alcanzara este gran momento había pocas rockeras, pero las había, y yo jamás desprecié a ninguna por ser mujer.

Tu apellido tiene una sonoridad brutal para un proyecto de hard-rock.

Hablando de mujeres, eso se lo debo a mi madre, porque es mis egundo apellido. Es natural para mí porque de pequeño siempre me han llamado así, «¡Tarque! ¡Tarque!». Sí que tiene un sonido contundente, me parece que sí que está guay. Además lo veo escrito y me gusta, me veo a mí.

La portada lanza un mensaje claro: «lo que hay aquí dentro es duro y crudo».

Sí, para mí una portada debe dar una idea del artista autor de la obra. La idea fue mía, y la desarrolé con Jose, un amigo de Murcia al que conozco desde hace muchos años. Hizo la portada de «Coliseum», así que imagínate. Tengo la libertad de decirle «esto sí, esto no...», es lo bueno de formar un equipo de colegas.

Que no haya colaboraciones en el disco tiene un punto de declaración de principios, ¿no? Ahora están tan de moda...

Lo de las colaboraciones se ha puesto de moda de quince años para acá. ¿Por qué tiene que haberlas? En los discos clásicos igual las había, pero no las vendían como tal. En España lo hemos hecho tantas veces que... ha sido una cosa un poco forzada, y ahora parece una necesidad. Yo colaboro mucho, y está muy bien, pero llega un punto en el que parece una obligación más que una diversión. Tiene que ser por algo que merezca la pena. Las colaboraciones se han vuelto algo aburrido.

«El Diablo me acompañará» es probablemente lo mejor de este debut…

Es quizá el más árido del disco, es como una piedra en medio del desierto. Esa letra la creé a partir de lo que me sugería la música. Tiene un aire más zeppeliano, con un desarrollo con mucho carácter.

«Donde nace el rock’n’roll» tiene un tratamiento de voz distinto, ¿verdad?

En esa canción casi rozamos ese tipo de producción americana, con ese toque glam de poner una octava por debajo. Por eso la voz tiene un grosor especial. Es el tema más heavy del disco, que no es un disco heavy, es de rock, dehard-rock.

Lanzar un disco estando solo, ¿se afronta de forma diferente que tras el nombre de un grupo?

Sí. Aunque estoy muy bien respaldado, es una cosa que he hecho yo. Las decisiones son mías y he tenido la última palabra. Me he sentido más libre.

¿Cómo nota el recimibiento del disco en sus primeros días de vida, en comparación con cuando sacaba un disco con M-Clan?

Creo que está funcionando muy bien. No es una cosa de aceptación masiva, pero sí hay interés, y cierta hambre por parte del público de escuchar este tipo de cosas. Además tengo la ventaja de no ser un desconocido, vengo de un grupo conocido.

¿Ricardo Ruipérez está grabando?

Sí, está grabando maquetas de lo que será un disco, en el que tocará y también cantará.