Los Rolling Stones, a su llegada a La Habana - YOUTUBE

Los Stones, a la conquista de Cuba

La banda británica, considerada durante años como una «desviación ideológica» para el régimen castrista, ofrece hoy su primera actuación en La Habana

BarcelonaActualizado:

Se fue Obama con su séquito, sus banderas y sus mensajes de deshielo y llega otro séquito aún más aparatoso con su fanfarria, sus guitarrazos ardorosos y esa colección de himnos capaz de rivalizar con el sofocante calor caribeño. Dos fotos para la historia en las que cuesta distinguir quién es el telonero y quién el artista principal. Porque se fue Obama, sí, pero llegan los Rolling Stones, embajadores del rock sin edad que, a pesar de sumar nada menos que 286 años entre los cuatro, son aún capaces de conjurarse para tomar al asalto primeras planas y generar jugosos titulares.

A estas alturas, después de más de medio siglo de carrera, 250 millones de discos vendidos y su simpatía por el diablo desparramada por prácticamente todos los rincones del planeta, se podría pensar que lo único que les queda por hacer es bajar la persiana y ceder el testigo, pero los británicos aún siguen encontrando la manera de asociar su nombre a movimientos de calado histórico. Ya lo hicieron en 2006 cuando reunieron a casi un millón y medio de personas en la playa de Copacabana de Río de Janeiro y volverán a hacerlo hoy, cuando aparezcan en la Ciudad Deportiva de La Habana para ofrecer su primera actuación en la isla y dejar constancia de la conquista con la grabación de un DVD en directo.

Un debut histórico

Instalación del escenario del concierto en la Ciudad Deportiva de La Habana
Instalación del escenario del concierto en la Ciudad Deportiva de La Habana - REUTERS

Un debut histórico ya que, además de plantar en el corazón de La Habana la bandera de lo que durante años fue sinónimo de capitalismo rampante y «desviación ideológica», lo harán de manera gratuita –la finanación corre a cargo de un fondo de Curacao– ante más de 350.000 personas. «Hemos actuado en muchos lugares especiales durante nuestra larga carrera, pero este concierto en La Habana va a convertirse en un hito para nosotros, y confiamos, para todos nuestros amigos en Cuba también», aseguró la banda cuando a principios de mes se confirmó su estreno caribeño.

Para caldear el ambiente, los Stones publicaron el miércoles un vídeo en Youtube en el que Mick Jagger, Keith Richards, Charlie Watts y Ronnie Wood se arrancaban con un teatral «¡Hola, Cuba!» y en el que Jagger subrayaba una vez más (y en castellano) lo histórico de la cita. «Es un lugar en donde se han dado grandes pasos culturales para el mundo entero. Sería interesante estar ahí, porque es un lugar nuevo para nosotros y seguramente seremos una novedad para ellos», sopesó Richards en el momento de conocerse que la banda negociaba una actuación en La Habana.

El caso es que, pocas horas después de que el presidente estadounidense Barack Obama reclamase al Congreso el levantamiento del embargo sobre la isla, los Stones piden turno para empezar a derribar ese otro muro que se levantó con la Revolución y que aplastó a Elvis como fenómeno de masas –también ahí–, hizo un enorme tachón sobre el jazz y convirtió los discos de rock en un objeto prohibido y de consumo clandestino. Llega, pues, el deshielo, y ya se sabe que nada mejor para entrar en calor que un poco rock and roll ardiente, otro tanto de blues pedregoso, y «Brown Sugar» a paletadas. Nada mejor, en fin, que la Telecaster de Keith Richards fundiendo bloques de hormigón y derribando barreras con los riffs acorazados de «Gimme Shelter», «Street Fightin Man» y, claro, (I Can’t Get No) «Satisfaction».

Coro de voces cubanas

Un cubano, con una camiseta de los Stones en La Habana
Un cubano, con una camiseta de los Stones en La Habana - REUTERS

De momento no ha trascendido si, como ocurrió en su estreno en China en 2006, al repertorio de los británicos le han aplicado el microscopio de la censura –en aquel momento, las autoridades chinas les «invitaron» a olvidarse de tocar «Honky Tonk Women», «Beast Of Burden» y «Let’s Spend The Night Together», entre otras– pero sí se sabe que al final de la actuación subirán al escenario 24 cantores del coro cubano Entrevoces para inflamar la coda final de «You Can’t Always Get What You Want». Momento de impacto asegurado, con una veintena de voces cubanas acompañando a Jagger y cantando aquello de «no siempre puedes conseguir lo que quieres, pero si lo intentas puedes encontrar lo que necesitas».

Y es que, a fuerza de buscar y encontrar, los Stones llegan ahora a Cuba como antes lo hicieron a otros lugares poco o nada amigos del rock como Rusia, Emiratos Árabes Unidos, China o Turquía. Un mapamundi musical que se expande por los cinco continentes y que, de Sudáfrica a Nueva Zelanda y de Singapur a Canadá, traza un rastro de éxitos y guitarras grasientas anudado a las 32 giras que la banda ha realizado por todo el mundo desde 1962.

Unos tours cada vez más faraónicos y fastuosos –a Cuba llegan con 61 contenedores y un montaje que ronda los seis millones de euros– en los que hace tiempo que la novedad cotiza a la baja. Es más: desde que lanzaron «A Bigger Band», su último álbum de estudio grabado en 2005, la banda no ha hecho más que girar y girar tomando siempre impulso en sus grandes clásicos de los sesenta y los setenta, esos «Beggar’s Banquet», «Exile On Main Street», «Sticky Fingers» y «Let It Bleed» que grabaron a fuego su ADN y el del rock and roll. Su estreno cubano, sin ir más lejos, es el colofón a la exitosa «Olé Tour» que arrancó el 3 de febrero en Santiago de Chile y se viste ahora de gala y de velada histórica para añadir una nueva medalla al currículum de Sus Satánicas Majestades.