Sabino Méndez

«Pet Sounds», playa psicodélica

El álbum «Pet Sounds» de The Beach Boys es una de las cumbres de ese estrecho período

MadridActualizado:

El álbum «Pet Sounds» de The Beach Boys es una de las cumbres de ese estrecho período (apenas dos años) en que la música popular se adentró en su pubertad y, palpándose a sí misma, descubrió su cuerpo. En ese tiempo, entre 1965 y 1967, se publicaron cuatro discos de canciones inesperadas, igualmente arrebatadoras, pero de una complejidad de composición y grabación mucho mayor de lo habitual. Son «Rubber Soul», de The Beatles; «Pet Sounds», de The Beach Boys; «Blonde on Blonde», de Bob Dylan, y «The Piper at the Gates of Dawn», de Pink Floyd. Los casos de Dylan y Pink Floyd son comprensibles, porque se veían obligados a inventar algo nuevo para moverles la silla a los líderes de ventas. Pero Beatles y Beach Boys podían haber seguido fabricando eternamente sus canciones chicle y retirarse forrados sin complicarse la vida. «Surfin USA», de The Beach Boys, por ejemplo, había triunfado absolutamente, encarnando la manera de vivir sonriente y hedonista de las playas californianas. Pero Brian Wilson, su líder, admiraba a sus rivales, los Beatles, y quería superarlos. Para ello, dejó de viajar en las giras con el resto de su grupo y se encerró a fabricar conceptualmente una colección de canciones que fueran lo nunca oído. En 1966 aparece «Pet Sounds», donde se usaban todo tipo de instrumentos, no sólo los propios del pop, sino además artefactos domésticos cuyo ruido pasaba a formar parte de las canciones. Las drogas psicodélicas influyeron, al parecer, en ese concepto. «Pet Sounds» antecede el rock sinfónico, constituyendo un mosaico abigarrado, limpio y a la vez barroquista, de obsesiva perfección vocal y armónica. Baste decir que el famosísimo tema «Good Vibrations», grabado durante esas sesiones, se dejó finalmente fuera del disco porque les pareció flojo, en comparación, con el resto del material.

SABINO MÉNDEZSABINO MÉNDEZ