Sonya Yoncheva, en «Medea»
Sonya Yoncheva, en «Medea» - Staatsoper Berlin

Sonya Yoncheva, una nueva estrella en el firmamento de la ópera

La soprano búlgara triunfa en Berlín con una nueva producción de «Medea», de Cherubini, dirigida por Daniel Barenboim

Corresponsal en BerlínActualizado:

«Cuando llegó la rusa Anna Netrebko, estaba claro que había llegado la nueva Callas. Ahora que ha llegado Sonya Yoncheva, sabemos que ha llegado la nueva Netrebko», ha sentenciado el crítico de Berliner Morgenpost Volker Blech sobre la soprano búlgara que acaba de estrenar la nueva «Medea» de Daniel Barenboim en la Staatsoper de Berlín. Es la primera nueva producción de su temporada 2018/2019, ya con Matthias Schulz como intendente, y para Yoncheva una ampliación de su repertorio, cada vez más vasto y variado. Desde Norma a Poppea, pasando por Luisa Miller o Tosca, su amplitud de registros ha recordado a otros críticos la trayectoria a su edad de Montserrat Caballé, a la que, por cierto, la Staatsoper de Berlín ha querido dedicar este estreno.

El público de Berlín ha acogido este título de Luigi Cherubini consciente de que Medea no es cualquier papel y Yoncheva no es cualquier soprano. Leonard Bernstein la dirigió en La Scala en la década de los cincuenta y se refirió a Maria Callas como «la potencia» (die Kraftwerk). «Por supuesto que escuché esa grabación para prepararme -ha dicho ahora Yoncheva-, pero no ha sido mi principal referencia porque ella derrochó dramatismo; yo canto la versión original en francés y queríamos una música fluida, sin cortes».

Las diferencias vocales no han evitado la comparación y Yoncheva sale muy bien parada, según la crítica berlinesa, que encuentra además en la búlgara la encarnación de una nueva ópera, que gusta de experimentar y que busca autenticidad a través de la renovación. «No queremos que la ópera se convierta en una reliquia», dice Yoncheva.

Las comparaciones que la prensa ha establecido entre ella y Netrebko no parecen incomodar a la soprano. «Somos amigas, nuestros maridos también lo son. En la pista competimos, pero fuera de ella hay una buena relación y del hecho de que Netrebko y yo, por así decirlo, nos hagamos competencia, se beneficia el mundo de la ópera en su conjunto», ha dicho.

Yoncheva estudió piano y canto en su ciudad natal, Plovdiv, y continuó sus estudios en Ginebra. Actualmente vive en Suiza junto con su esposo, el director de orquesta venezolano Domingo Hindoyan. Antes de «Medea», venía de cantar la Isabel de Valois de «Don Carlo» en París, «Tosca» y «Luisa Miller» en Nueva York e Imogene en «Il pirata», de Bellini, en Milán. Una media de 60 actuaciones por año.

«Cada uno de esos personajes es totalmente diferente a los otros y absolutamente fascinante -dice- pero Medea es la mujer total, hace todo lo que ama y tiene el corazón roto». La partitura de Cherubini «me ha llevado a la mezcla de muy diversos colores, como en una acuarela, y a meterme de lleno en la tragedia».

Barenboim, por su parte, subraya el significado de la obra y su trascendencia en los actuales momentos políticos. «Urge volver sobre las raíces de la cultura europea y hacer gestos que no sean solamente financieros», dijo durante la presentación. «Sin la cultura griega no existiría la cultura europea, por eso me alegro de tener en el programa de este año dos óperas que vuelven sobre temas de la mitología griega que son Electra y Medea».

La nueva producción de «Medea» lleva la firma escénica de Andrea Breth -con el que la crítica por cierto no ha sido tan generosa a causa de su «desbordado efectismo» y «limitados recursos escénicos»-, y con dramaturgia de Sergio Morabito.

Acompañan a Yoncheva las voces de Charles Castronovo (Jason), Iain Paterson (Creonte), Elsa Dreisig (Dirce) y Marina Prudenskaya (Neris), entre otros.