Silvestre Dangond
Silvestre Dangond - ABC

Silvestre Dangond: el rey del vallenato, un chavista «arrepentido»

El cantante colombiano ofrece un concierto esta noche en La Cubierta de Leganés. Mañana estará en Valencia (Sala Repvblicca) y el domingo en Barcelona (Sala Razzmatazz)

MadridActualizado:

La gira internacional del colombiano Silvestre Dangond no comenzó en Medellín o Bogotá, tampoco en Puerto Rico o Santo Domingo, lo hizo en Houston, Texas, lo que da buena cuenta del todavía imparable ascenso de las músicas latinas en todo el planeta. «Los latinos siempre hemos estado de moda», señala el cantante, «pero ahora las redes sociales han ayudado mucho y tenemos más visibilidad que nunca. Eso es lo que ha cambiado».

Ahora Dangond llega a España para presentar su nuevo disco, «Esto es vida», con una gira llamada «Caliente Tour», que incluye tres escalas en Madrid, Valencia y Barcelona. «En estos conciertos me entregaré a mi público al cien por cien llevándolo por un recorrido de mi historia musical», explica el artista, que, a pesar de ser el nuevo rey del vallenato, no ha hecho ascos a la música que domina el mundo. «El reguetón es una locura en todo el planeta, y yo no podía quedarme al margen. Colombia no iba a ser la excepción y más con los grandes exponentes que tenemos», asegura. Su última incursión reguetonera, el single «Justicia», en colaboración con Natti Natasha, tiene uno de esos videoclips plagados de estereotipos sexistas pero él, igual que su compatriota Maluma, niega la mayor: «Sé que hay un debate fuerte sobre el machismo en la música, pero yo por mi parte siempre he querido darle a las mujeres el lugar que se merecen. Así lo dice mi canción con Natti».

Tema vetado

Dicharachero y afable, Dangond sólo se niega a hablar de un tema en la entrevista: su pasado chavista. El mismo Hugo Chávez lo invitó al programa «Aló Presidente», y hubo un tiempo en el que era habitual verle sobre el escenario con una camiseta que decía «Chavista y Silvestrista». «¿A quién no convenció ese loco cuando comenzó?», confesó en una entrevista de 2015. «Sus ideales se veían bien beneficiosos para el pueblo, lo que pasa es que a Chávez se le corrió la teja de un momento a otro. Yo ya no soy chavista».

Otro lastre que ha dejado atrás es el de los excesos. Hace diez años pesaba más de cien kilos, y su alcoholismo degeneró en más de un enfrentamiento con su público durante sus actuaciones. «¡Antes era gordito! No sé ni cómo me movía con tanta sabrosura así», bromea el artista, que, a pesar de ser tan odiado como amado, ya no vive situaciones incómodas en sus conciertos. «Gracias a Dios mis fans son muy agradecidos. Ahora, muchos piden matrimonio a su pareja en mitad de mis shows. Y, aunque haya gente que me odie, no pienso en eso. Lo único en lo que pienso es en ser exitoso. Lo que hablen de mí me resbala».