Shellac, en una imagen promocional: Steve Albini (izquierda), el bajista y también productor Bob Weston (derecha) y el batería Todd Trainer
Shellac, en una imagen promocional: Steve Albini (izquierda), el bajista y también productor Bob Weston (derecha) y el batería Todd Trainer - ABC

Shellac: «Nunca hemos querido firmar un contrato discográfico»

Steve Albini regresa a España junto a sus compañeros Bob Weston y Todd Trainer, para dar cuatro de sus intensos conciertos sin ninguna excusa promocional

CATANIA (ITALIA) Actualizado: Guardar
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La entrevista de ABC con el guitarrista de Shellac y responsable de grabar el famoso « In Utero» de Nirvana se produce en un pequeño bar al aire libre de la playa de Catania (Italia). Steve Albini acudió allí con su grupo el fin de semana, antes de comenzar su gira europea, para participar en el 30 cumpleaños de Uzeda. «Una banda única, toda una inspiración para nosotros», reconoce el hombre al que Kurt Cobain escogió, en 1993, para producir su último disco en vida.

La malograda estrella del grunge quería un sonido más natural y áspero que el obtenido en « Nevermind» y recurrió al de Chicago para conseguirlo. Este ya era conocido por haber grabado a Urge Overkill, Slint, Pixies, The Breeders, Superchunk, Fugazi o PJ Harvey. Y también por sus propias bandas: Big Black, Rapeman y los recién creados Shellac. «Sé que Nirvana sufrió presiones de la compañía durante las sesiones, pero Kurt, Krist Novoselic y Dave Grohl no mencionaron nada durante la grabación», recuerda Albini, que desde el principio intentó evitar cualquier intromisión de Geffen Records pidiendo a los miembros de Nirvana que pagasen el estudio con su propio dinero: 24.000 dólares. Él sólo quiso cobrar una tarifa plana por sus servicios y rechazó un porcentaje de las ventas –que le habrían reportado medio millón de dólares– por considerarlo «inmoral, un insulto al artista».

Una actitud absolutamente crítica con las grandes discográficas y con todo lo relativo a la industria, a la que el productor por antonomasia de la escena independiente americana ha sido fiel en toda su carrera y con todas sus bandas: «En Shellac operamos como los grupos más pequeños. Todo es informal, basado en las relaciones humanas. Nunca hemos querido firmar un contrato discográfico, ni hacemos nada pensando en el máximo beneficio económico. Mantenemos una estructura y una forma de hacer negocios muy sencillas, lo que no significa que no hayamos crecido. Cuando te profesionalizas mucho, te haces más ineficaz al tener que ganar más dinero para pagar por esa ineficacia que generan las grandes estructuras. Nosotros queremos tenerlo todo bajo nuestro control», explica el propietario de los célebres estudios Electrical Audio, por donde han pasado otras figuras como Jarvis Cocker, The Stooges, Manic Street Preachers, Mogwai y Robert Plant, hasta sumar 2.000 discos.

Una política basada en las relaciones personales y llevada a su máxima expresión, con la que la banda ha emprendido proyectos tan curiosos como el lanzamiento de « The Futurist» (1997). Un álbum compuesto por diez movimientos usados originariamente como música de fondo para una compañía de danza canadiense y que decidieron grabar para, únicamente, entregárselo a 779 amigos. La carátula, de hecho, era básicamente la lista de los nombres de estos, con el del propietario de cada copia inscrito en el interior para evitar que se revendiera.

«Shellac actúa al contrario que la mayoría de grupos, donde a menos que haya una razón de peso para rechazar una propuesta, la aceptan. Nosotros, si alguno de los tres propone algo (ya sea un concierto, sacar un disco, grabar una banda sonora o participar en un festival), no lo hacemos salvo que haya una buena razón para ello», explica el cantante y guitarrista, que se declara un «terrible hombre de negocios» en todo lo que respecta a su estudio y a sus bandas. «En el pasado hemos dado con alguna persona que, con el tiempo, comprobamos que era una especie de criminal –añade–. Al comienzo de su carrera todos son honrados, buenas personas, pero cuanto más se involucran en la industria, más corruptos se vuelven. Por eso somos muy cuidadosos a la hora de asociarnos con otras discográficas, promotores o bandas. Queremos estar orgullosos de eso tanto como de la música que hacemos».

Por eso Shellac regresa ahora sin la excusa promocional de un nuevo trabajo. El último, «Dude Incredible», se publicó hace ya cuatro años. Pero a Albini, al bajista Bob Weston y al batería Todd Trainer no les hace falta nada que vender para venir a enseñarnos los dientes con ese rock retorcido, extraño e intenso tan personal, con el que los de Chicago pusieron a bailar a todo el personal en las playas de Catania. «Sacaremos nuevo álbum en cualquier momento entre ahora y el futuro», advierten con sarcasmo en su web.