Sevilla tributa un gran homenaje a Jaume Aragall

Ramón María SERRERA
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Recital de Jaume Aragall (tenor) acompañado por Marco Evangelisti (piano). Obras de Bellini, Donizetti, Di Capua, Verdi, Gastaldón, Tosti, Sorozábal y Puccini. Teatro de la Maestranza. Sevilla. 13 dic. 2001.

Ésta es una reseña crítica distinta. Por muchas razones. El recital del jueves del gran tenor barcelonés Jaume Aragall estaba programado como una velada más dentro del apretado calendario del Teatro de la Maestranza. Pero, al final, se convirtió en un verdadero homenaje de Sevilla a uno de los más carismáticos tenores de nuestros días.

En el recital del jueves estuvo glorioso, sembrado, como se dice coloquialmente. Se encontró a gusto, distendido, como en su casa. El público lo adivinó cuando Aragall sonrió después de que el Maestranza lo recibiera con una prolongadísima y calurosa ovación de bienvenida. Era el homenaje que el aficionado quería tributarle diez años después de su recordada actuación en la Galal Lírica inaugural del Teatro. Y pronto adivinamos que se iba abrir de capa para ofrecernos lo mejor de su arte. Eso fue lo que hizo en una recital generoso de duración, con repertorio de ensueño, que él mismo se encargó de prolongar con tres bises antes de que todo el público le despidiera, puesto en pie, con palmas por sevillana. Histórico recital. Como si el aficionado presintiera que era una especie de despedida.

Aragall ya figura por méritos propios en la Historia del Arte Lírico. La voz de este hombre, una de las más hermosas de su cuerda de todo el siglo XX, hechiza por su belleza. Ya se encargó de recordárnoslo en su día nada menos de Luciano Pavarotti, que algo sabe del tema. Su brillo, su color, su timbre, su homogénea densidad en todos los registros, su morbidez, su manera de frasear y de decir, su hondísima sensibilidad expresiva y su manera de dramatizar y escenificar el discurso canoro siguen inalterables.

¿Cuántos tenores hay hoy sobre un escenario que canten como él «I´te vurria vasà!» de Rinaldo di Capua, la «Musica proibita» de Gastaldón, «L´ultima canzone» de Paolo Tosti, o el celebérrimo «Core´ngrato» de Cordiferro-Cardillo que regaló como segundo bis?... Lo dicho: ésta no es una reseña al uso. También este comentarista es aficionado y tiene derecho en ocasiones a romper moldes para sumarse al homenaje y expresar sus particulares preferencias en el mundo de la lírica.