Los Stones, esta noche a su llegada a la inauguración de la exposición
Los Stones, esta noche a su llegada a la inauguración de la exposición - REUTERS

The Rolling Stones inauguran su mastodóntica exposición en Londres

La muestra se preparó durante tres años, reúne 500 objetos de su carrera y ha costado 5,7 millones de dólares

Corresponsal en LondresActualizado:

The Rolling Stones han inaugurado esta tarde noche del lunes su mastodóntica exposición «Exhibitionism» en la Saatchi Gallery de Londres, un hermoso palacete propiedad del publicista del mismo nombre, consagrado usualmente al arte moderno y situado en la zona más noble de Chelsea, donde tienen casa Jagger y Charlie Watts. Los cuatro Stones llegaron en sendos Mercedes negros, separados en grupos de dos: por un lado, los guitarristas Keith Richards y Ron Wood, vestidos de negro, y por el otro, Mick Jagger, con una larga bufanda amarilla, y el batería Charlie Watts. Es del dominio público que hace tiempo que la amistad de Jagger y Richards quedó atrás y su relación es meramente profesional.

La muestra es apabullante: 500 objetos para recrear cincuenta años de carrera. La banda de rock más grande del mundo, nacida en 1962, vive instalada en las cifras abultadas: si hace unos días tocaban gratis en La Habana para medio millón de cubanos que mayormente desconocían su repertorio, ayer jugaban en casa, en su ciudad, con la mayor exposición jamás dedicada a un artista del rock, que supera muy de largo en volumen a la antológica de David Bowie en el V&A y a la de Elvis el año pasado en el O2.

«Exhibitionism» es el resultado de tres años de trabajo, ha costado 5,7 millones de dólares y podrá verse desde mañana hasta el próximo mes de septiembre, previo pago de 12 libras. La exposición recorre de manera temática la carrera del grupo. En la última sala se reproducen sus camerinos y se vive en 3D la experiencia de uno de sus conciertos, con una grabación del que ofrecieron en Hyde Park en 2013.

Algo bueno, a gran escala

Los Stones, en una fotografía incluida en la muestra
Los Stones, en una fotografía incluida en la muestra - ABC

Mick Jagger, de 72 años, el hombre que en 1966 decía «creo que solo seguiremos un par de años más», hace publicidad de lo que han montado: «Lo pensamos durante mucho tiempo, porque queríamos hacer algo muy bueno, a gran escala. Ha sido como poner en marcha una gira». El parco batería Charlie Watts suelta como siempre la frase más cabal: «¡Cuesta creer que hace 50 años que empezamos!».

En Londres las fachadas de las casas donde vivieron vecinos relevantes son destacadas con una placa circular azul. En el 102 de Edith Grove -en una vía esquinada de Chelsea, ya cerca del río, en una zona que no todavía no se ha contagiado del híper glamour que distingue al barrio- no hay placa azul alguna. Sin embargo, aquella casa, ante cuya puerta se acumulaban hoy varias bolsas de basura sin recoger, tiene su historia. Allí vivieron en 1962 tres chicos locos del blues: Keith Richards, Brian Jones y Mick Jagger, que por las mañanas se iba a la London School of Economics, donde estudiaba. «Fue un periodo muy formativo», recuerda Jagger, aunque todo el mundo concuerda en que la casa era un auténtico asco, en parte por la baja higiene de sus inquilinos. Además el frío los comía, en un Londres castigador precambio climático.

Le falta médula sentimental

Si se camina desde Edith Grove atravesando Chelsea, en algo menos de media hora se llega a la bonita Saatchi Gallery, con su portal de columnas, una gran pradera enfrente y un triunfador Zara a sus espaldas. La sorpresa es que dentro de la Saatchi se ha reproducido aquel viejo piso de Edith Grove. También se ha reconstruido un estudio de grabación de la época y atravesando un túnel se escucha a Jagger y Richards dialogando sobre cómo se conocieron. Como sucede tantas veces con los Stones de la madurez, la muestra resulta más apabullante que sentida, un despliegue al que tal vez le falta un poco de médula sentimental.

Jagger dice: «No soy nostálgico, la exposición es parte de una historia que todavía continúa». Pero la verdad es que el paseo tiene mucho de museo. Viejos trajes andróginos, como el blanco que lució en el concierto de Hyde Park de julio de 1969 en memoria de Brian Jones. La Gibson Les Paul pintada a mano que Richards tocaba entre 1966 y 1970. Películas seleccionadas por Scorsese. Grabaciones raras. Libretas de notas manuscritas de Jagger donde se intuye como trabaja sus letras. Un raro diario de Richards de comienzos de los sesenta. La reconstrucción de un escenario… Una historia contada temáticamente a través de nueve salas, todas las que tiene la Saatchi, que apasionará a los seguidores del grupo y dejará indiferentes a quienes viven ajenos al culto stoniano. Ajado y repetitivo. Pero aún latiendo.