Los músicos presentes en la presentación de Rocktiembre en Las Ventas
Los músicos presentes en la presentación de Rocktiembre en Las Ventas - ABC

Rocktiembre reinvindicará en Las Ventas el rock de la Transición

El 17 de septiembre actuarán en el coso madrileño Barón Rojo, Topo, Asfalto, Burning y Ñu recordando un famoso festival organizado en 1978

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Ocurrió el 22 de septiembre de 1978. Era una etapa convulsa, de incertidumbre política, y en la que un puñado de bandas se sumaban a los aires de renovación poniendo las bases del llamado rock urbano. En la plaza de toros de Vistalegre, de Madrid, se reunieron unas cuantas de esas formaciones con la intención de crear un sindicato de músicos.

El próximo 17 de septiembre, en otro coso taurino, Las Ventas, se volverá a revivir el espíritu de aquel momento con una serie de grupos de la época que todavía están en activo. Del cartel de aquel lejano día de hace 38 años estarán Topo y Coz. A ellos se sumarán Barón Rojo, Ñu, Asfalto y Burning. Faltan los ya extintos Cucharada, Mad y Leño, más Teddy Bautista.

Durante la presentación de este festival, Julio Castejón, de Asfalto, resaltó que se trata de «un homenaje que Madrid tenía pendiente con los grupos que surgieron aquí», poniendo el énfasis en que hablamos de un evento «difícilmente repetible». Pero el objetivo no es únicamente reivindicar el pasado, sino que «será un estímulo para seguir en el futuro». En el cartel del festival se asegura que el público asistirá a seis horas de rock en directo.

Autogestión

José Luis Giménez, de Topo, rememoró para ABC las circunstancias que dieron lugar a aquel concierto de 1978 organizado por las propias bandas participantes y cuyo resultado se puede ver en la película «Nos va la marcha», y escuchar en un doble álbum editado por el sello Chapa: «Se trataba de hacer algo nosotros mismos, desde la base, y al frente se puso Teddy Bautista, que era el productor de todos nosotros. Cada grupo se encargó de algo. A unos les tocó el papeleo, y a nosotros colgar carteles por la parte de Pacífico y Vallecas, y además poner el catering, con unos dos mil bocatas y unos barreños enormes para la cervezas... Todo aquello lo llevamos a cabo entre todos, y al final se colaron como quince mil personas, y solo mil pasaron por taquilla, con lo cual tuvimos lo justo para cubrir gastos y para repartirnos cada grupo mil duros».

Para Lele Laina, también de Topo, no se trata «tanto de recordar ese concierto, que está muy bien como referente; para mí lo importante es reivindicar un terreno del rock & roll que se ha obviado y hoy se sigue olvidando, como si no hubiera existido. Como si todo hubiera empezado con la “ movida” en el año ochenta, y eso es un error».