Rocío Márquez: «Si queremos que el flamenco esté vivo no podemos limitarlo a una mera reproducción»

Después de un año mágico, la cantaora onubense participa en dos recopilatorios y cierra temporada anunciándose en el festival Flamenco Monumental

SEVILLAActualizado:

Rocio Márquez (Huelva 1985) se ha convertido en poco tiempo en uno de los nombres de referencia del cante gracias, principalmente, a «El Niño», un disco que no sabemos bien dónde colocar en los ordenados estantes del flamenco. Podría caer del lado del clasicismo por ser un homenaje a Pepe Marchena, un histórico que también fue revolucionario. O quizá cerca de «Omega» o «La leyenda del tiempo», por incluir sonidos más propios de la electrónica o los arañazos vocales de Niño de Elche.

El caso es que esta delicatessen y su eco dulce le han abierto las puertas de lugares tan diferentes como el Teatro Real y el festival Primavera Sound. Ahora, la Márquez está presente en los recopilatorios homenaje a Juanito Valderrama y a Luz Casal. El 13 de diciembre actúa en Madrid en el festival Flamenco Monumental junto a José Mercé, Carmen Linares, Martirio o Jorge Pardo.

La cafetería de la estación de autobuses de la plaza de Armas, en Sevilla, no es el sitio más glamuroso para quedar con una de las grandes damas del flamenco actual, pero toca aprovechar el tiempo antes de que Rocío Márquez se suba a un autobús de línea para ir a su Huelva a grabar para una televisión.

—Hay que aprovechar hasta las esperas entre viajes. Y eso que mucha gente piensa que los flamencos solo trabajan cuando tiene un concierto.

—Es gracioso, porque yo antes me preguntaba qué harían mis ídolos todo el día. Y creo que la vida me está castigando por ese pensamiento y ahora no estoy quieta ni un segundo. Son millones de aspectos que uno no piensa.

—Creo que está de nuevo de ensayos. ¿Podemos saber de qué se trata?

—No puedo contarle mucho, porque me tirarán de las orejas. Estamos con miras a la Bienal de Sevilla, a la de Holanda y la de Chelo de Holanda y con la tesis sobre técnica vocal en el cante, que me queda un año para terminarla y estoy como una loca.

—2015 es un año difícil de superar.

—Yo estoy encantada. Ha sido un año muy bonito, pisando grandes escenarios. Lo del Teatro Real y el Palau ha sido muy importante.

—¿Y el Primavera Sound?

—Bueno, y el Primavera, algo a lo que no estoy acostumbrada. Lo del Palau o lo del Real se acerca a lo que he hecho, pero en este me sorprendieron muchas cosas como el público o la manera de organizar al festival. Fue un aprendizaje y una experiencia preciosa.

—Su disco «El Niño» ha sido una sorpresa que ha agradado a gente que no es flamenca y ha descolocado a algunos aficionados. Pasados unos meses, ¿cómo lo valora?

—No lo pienso mucho, porque sería etiquetarme a mí misma. Lo más bonito es sentir libertad. Hay veces que estás muy creativa y te apetece tirarte a la piscina y otras que no, que prefieres quedarte en la zona de confort. Hay que respetarse a uno mismo, ya bastante complicado es aceptarse uno como para tener que cargar con las presiones que vienen de fuera. Por ahí es por donde no me apetece pasar. Algunos prefieren que nada cambie. Para que el flamenco esté vivo tenemos que permitirle que sea el resultado de lo que hemos vivido nosotros y no limitarlo a una mera reproducción.

—Y todos estos cambios, ¿cómo los percibe el público?

—Lo nota pero, para mí, ha sido un paso muy importante interiorizar que no se le va a gustar siempre a todo el mundo. Es algo que tenemos que aprender en algún momento de nuestra vida en todos los aspectos. Eso te da mucha paz. Decir yo no estoy aquí para satisfacer a todos, estoy para, de la manera más honrada, hacer lo que tengo que hacer y conectar con aquellos que pueda.

—¿El próximo disco será en esa zona de confort a o continuará el camino de «El Niño»?

—Este disco ha sido una declaración de intenciones y creo que está bien reafirmarse aquí. y después lo que venga. Me sigue apeteciendo probar cosas. Por ejemplo, me quedé con ganas de seguir buscando por el camino del Proyecto Lorca, después de la colaboración que hicimos en el Real. Creo que ese va a ser el nuevo camino, esa es la idea.

—¿Qué va a presentar en Madrid?

—Pensaba ir sola con la guitarra de Miguel Ángel Cortés pero ayer llamó Raúl Rodríguez, que también está en el cartel con su madre Martirio, y después Juan Valderrama, otro de los que está anunciado, me pidió que hiciésemos algo de su padre. Total que mejor nos mezclamos.