Juanjo Guillem
Juanjo Guillem - ABC
CRÍTICA DE MÚSICA

Resistir y dominar el tiempo

El percusionista Juanjo Guillem ofreció un concierto de música contemporánea en el Museo Vostell Malpartida, de Cáceres

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El percusionista Juanjo Guillem pertenece a ese selecto club de intérpretes dispuestos a mantener viva la llama de la música actual. Sin pelos en la lengua y en recientes declaraciones a «El correo de Andalucía» sacude a tirios y troyanos recordando la importancia de defenderla frente a un entorno de escucha cuyo perfil en exceso complaciente. Guillem habla de la música contemporánea refiriéndose a la más actual, es decir a aquella que, en buena lógica, debería oírse normalmente por nacer próxima a la actualidad. Sin embargo, es evidente que las circunstancias imponen una realidad diametralmente opuesta. Orquestas, festivales de músicas, temporadas privadas y otras más o menos subvencionadas evitan, en cuanto pueden, este repertorio, imponiendo líneas de programación que obligan a ver las palabras de Guillem como una paradójica mezcla de trasgresión y desafuero. Es evidente que su locura no es tal aunque tenga que demostrarlo en «manicomios» artísticos tan singulares como el Museo Vostell Malpartida y ante un público privilegiado y entusiasta.

Ciclo de Música Contemporánea «Zeitgeist. Sustancia del pensamiento». Int.: Juanjo Guillem, percusión. Lugar: Museo Vostell Malpartida, Cáceres. Fecha: 22-IX

Instalado en el entorno natural de Los Barruecos, cerca de Cáceres, se encuentra lo que un día fue el refugio artístico de Wolf Vostell ahora convertido en espacio para su propia creación y muchas otras propuestas relacionadas con el movimiento fluxus del que fue fundador. Hace diecinueve años que su instalaciones se abren a la celebración de un ciclo de música contemporánea que en la última edición cuenta con el patrocinio del Centro Nacional de Difusión Musical (CNDM) e implica seis conciertos incluyendo el titulado «Zeitgeist. Sustancia del pensamiento». En él, Juanjo Guillem, se ha asociado con los artistas visuales Ramón Mateos y Jano Lozano, mientras Iván Ferrer se responsabiliza de la proyección sonora.

Musicalmente, Guillém explora mundos sonoros diversos y multinacionales. Trae al colombiano Sergio Cote, autor de una fascinante «acción sonora con maderas». Penetra en los nuevos recursos instrumentales que Miguel Ángel Berbis ordena en «Cor» para marimba, electrónica y luces. Juega con su propia imagen proyectada mientras ejecuta «The mirror of Galadriel» para mesa de ping pong y piñas de la rusa Elena Rykoka. Se crece ante la deconstrucción del instrumento propuesta por el mexicano Hugo Morales en el «Árbol temperado». Y revoluciona el espacio y los oídos con la batería y el silbato en un fragmento de «Odu a Elghua y Oshun» de Louis Aguirre.

Pero a la vez que música, «Zeitgeist. Sustancia del pensamiento» es una realización dramática dispuesta a dialogar con la cosmovisión legada por Vostell. Mateos y Lozano intercalan varios videos entre las composiciones. Especialmente sugerente por su inquietud temporal, «67 pasos por minutos (caminata)» contrasta con la sonoridad crujiente y devoradora del fuego en «Maldición sobre lienzo», ambas como guiños transitorios en un transcurso que acaba con Guillem disparando flechas sobre el bombo en «San Sebastián de Malpartida».

Hay otros ejemplos con los que caracterizar un discurso que es largo, que procede sin aparente sentido lógico, mezcla de «performance», de acciones acústicas y visuales generadas en distintos espacios del museo recorridos por el espectador, a veces en una suerte de penumbra tras la que los objetos adquieren condición de fantasmagoría. El propio título del espectáculo hace referencia al espíritu del tiempo o, según la evocación hegeliana, a la experiencia de un espacio cultural dominante, en este caso la obra original de Vostell: fuerza interior de una iniciativa sustanciada en la creación actual. Aquella que Juanjo Guillem defiende sin titubear, de palabra y a través de sus propias hazañas musicales.