El proverbial taller de teatro

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Una de las características peculiares del Festival wagneriano desde su reconstitución en 1951 es el funcionamiento permanente del proverbial «taller de teatro», en el cual se someten a un proceso de rectificación y mejora los montajes escénicos durante los cinco años de su permanencia en programa. Esto tiene su explicación lógica. Año tras año -y con el presente van ya 92 desde su fundación en 1876- se representan en el Festival de Bayreuth exclusivamente las diez óperas «canónicas» de Richard Wagner. Son las cuatro de la tetralogía de «El Anillo del Nibelungo», más «El holandés errante», «Tannhäuser», «Lohengrin», «Tristán e Isolda», «Los maestros cantores de Nuremberg» y «Parsifal». Por lo general, el programa consta de cinco a siete óperas, según incluya o no la tetralogía. Hasta hoy mismo ha habido durante las seis semanas veraniegas de la temporada operística un total de 2244 representaciones. Tradicionalmente, en cada edición se estrena un nuevo montaje y se reponen los anteriores del ciclo quinquenal después de haber pasado por el taller. Al concluir las representaciones, el equipo comienza inmediatamente a trabajar --sobre la base de las críticas y experiencias adquiridas- en la revisión del montaje. Se retoca la puesta en escena y se sustituyen cantantes e incluso el director musical. El resultado se verá al año siguiente, siendo repetido el proceso a continuación. Así se procura cumplir el deseo de Wagner («Chicos, ¡cread algo nuevo!») y se anula el efecto «dejà vu» que explica parte del embrujo de Bayreuth.