Los premios «Reina Sofía»

JOSÉ LUIS GARCÍA DEL BUSTO
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Si en la semana en curso la Orquesta Sinfónica de RTVE ofrece la «Steel Symphony» que el maestro catalán Leonardo Balada compuso hace algo más de treinta años para la Orquesta de Pittsburgh y Lorin Maazel, el mismo conjunto anuncia para el jueves y viernes próximos el concierto en el que cada año -y ya son veinte- esta orquesta colabora con la Fundación Ferrer Salat dando a conocer en concierto público -concierto que es radiado en directo y grabado por TVE-, la obra ganadora del Premio «Reina Sofía» de Composición Musical.

En esta ocasión, la experiencia supondrá para muchos el conocimiento no ya de una obra, sino de un autor, pues el ganador de la última edición del «Reina Sofía» fue Mario Gosálvez, compositor madrileño formado e iniciado en Estados Unidos, cuya música de concierto tendrá aquí una primera oportunidad de gran proyección. La obra en cuestión, titulada «Arlequín», es una amplia y atractiva página para violín y orquesta llamada a gustar a intérpretes y público. Que así sea.

Podía resultar sorprendente que, hasta hace unos días, no hubiera constancia discográfica de estos premios, siendo el vehículo de sus estrenos una orquesta radiotelevisiva que, como tal, graba todos sus conciertos. Pero ya la hay, felizmente. La Fundación Ferrer Salat y el sello RTVE Música acaban de publicar cuatro cedés, con claro carácter de comienzo de «serie», en el que se recogen dieciséis Premios «Reina Sofía», dos de ellos concedidos a viejos maestros como Lutoslawski y Montsalvatge, en reconocimiento a sus largas y gloriosas carreras, y los otros catorce con las obras ganadoras de otras tantas ediciones, que corresponden a los siguientes compositores: Joan Guinjoan, Claudio Prieto, José Luis Turina, Ángel Oliver, Agustín Bertomeu, Albert Llanas, Agustín Charles, Alejandro Civilotti, Salvador Brotons, Francisco J. Martín Jaime, Sophie Leclerc, Israel D. Martínez, Víctor Rebullida y Mauricio Sotelo. La mera relación de nombres da idea del eclecticismo y amplitud de miras estéticas con los que los jurados de este Premio se han aplicado, desde 1982, a esta labor que anualmente se traduce en llamada de atención hacia un compositor de nuestro tiempo. Y -no cabe duda- el efecto cultural del concurso se multiplica considerablemente con estos testimonios discográficos.