Joan Pons (arriba a la derecha) fundó El Petit de Cal Eril en 2007
Joan Pons (arriba a la derecha) fundó El Petit de Cal Eril en 2007 - ABC

El Petit de Cal Eril: el grupo que el pop le robó al jazz

Joan Pons estrena en Madrid su disco triangular «Δ», con la «fórmula menos comercial de su carrera, pero la que más éxito le ha traído a la banda»

MADRIDActualizado:

El Petit de Cal Eril es un grupo de pop formado por músicos de jazz en el que hay dos baterías. Así, tal cual. Algo inusual a lo que Joan Pons, el compositor principal y fundador del proyecto en 2007, le añadió después un elemento aún más extraordinario: puso a cada uno de sus experimentados componentes, más acostumbrados a las jam sessions que a los estribillos, a tocar instrumentos que no eran los suyos habituales. Y ellos, tan contentos: «Tocó la música de Joan y podría hacerlo desde el bajo, la guitarra o la batería. Y si me pide que toque unos acordes al teclado, lo hago. Lo importante es que formo parte de este colectivo y no me importa qué instrumento coja. Además, conecto mucho más con los músicos que tocan por y para la música y sienten qué es lo que pide cada canción, sea esto mucho o nada. A algunos les lleva toda la vida aprenderlo».

Jordi Matas sabe bien de lo que habla, puesto que es profesor de guitarra en el Taller de Músics de Barcelona. Lidera varias formaciones de jazz, con las que ha grabado algunos discos, y se ha paseado por importantes festivales de Europa y Sudamérica. Ha recibido clase de figuras como Kurt Rosenwinkel, tocado con destacados músicos como Jorge Rossy o Nat Su y recibido premios al mejor guitarrista del año en Cataluña... Pero en El Petit de Cal Eril toca la batería más feliz que una perdiz. «Eso es ahora de lo que más orgulloso me siento. Haber conseguido formar una banda en la que todo el mundo está enfocado en la misma dirección. Y eso es lo más difícil de hacer», asegura Pons, en referencia a los otros componentes del proyecto: Dani Comas, Ildefons Alonso y Artur Tort, que tocan en diferentes formaciones de jazz, música experimental y folk, como Metrinova, Núira Graham, Germà Aire o los Jazz Magnetism de Kase.O.

Con estos cuatro amigos y sin tiempo para coger aire después de terminar la gira de « La força» ( Bankrobber, 2016), Joan Pons se lanzó a publicar su sexto disco de estudio: « ». En realidad, una trilogía de epés con este nombre impronunciable donde ha sido clave, reconoce el cantante y guitarrista, el trabajo conjunto de toda banda. «En el sello están acostumbrado a nuestras propuestas, como lo de poner este título y dividirlo en tres. Resoplan siempre en plan: “Ya están otra vez”. Lo primero que dijeron fue que no, porque iba a ser mucho más caro. Pero yo me defendí argumentando que este álbum solo podía ser así y al final decidieron apoyarme, prometiendo que intentarían sacar la trilogía de la manera menos perjudicial económicamente hablando», cuenta Pons.

El trabajo costó al final 11.000 euros. «Es el más caro que hemos hecho nunca. Demasiado, de hecho, para una banda como nosotros que viene del underground más absoluto», reconoce el líder sobre las tres canciones que contiene cada uno de los epés, grabados en tres contextos muy diferentes. El primero se gestó en una casa de paja en el Mas Franch de Sant Feliu de Pallerols, en La Garrotxa. El segundo, en el cuartel general del grupo, el Teatre Ca l'Eril de Guissona, donde Pons y Matas tienen un estudio en el graban y producen a otros muchos músicos. Y el tercero y último, en los estudios Figure 8 de Brooklyn, en Nueva York. «En el estudio del piso de arriba en Estados Unidos dio la casualidad de que estaba grabando también Bill Frisell [guitarrista de jazz que ha tocado con leyendas como Joe Lovano, John Zorn, Paul Motian, Elvis Costello, Suzanne Vega, Arto Lindsay o Vic Chesnutt]. Un día bajó a nuestro estudio descalzo y dijo: “¡Oh, sonáis muy bonito!”. Éramos tan friquis que sabíamos hasta cuáles eran sus zapatos en la entrada», recuerda el cantante y guitarrista, a lo que añade emocionado Matas: «Soy muy fan de él y que entrase en nuestra sesión fue como… ¡hostias! Esas cosas solo pasan una vez en la vida».

Ambos músicos coinciden en que están viviendo el momento de mayor reconocimiento de la banda. «No pensamos en la frustración, sino en lo guay que es gustarle a tanta gente. Ahora nos medimos por los éxitos y no por los fracasos. Y cada concierto con 800 entradas vendidas es un triunfo. Y para mí esto es muy importante, no quiero desmerecer lo que hago, ni traicionarme haciendo algo que me gusta menos para tener más éxito», explica Pons sobre una música a la que se empeña en llamar «pop metafísico», aunque no sepa explicar muy bien lo que es. «Nos lo hemos inventado Ferran Palau y yo. Un día es una cosa y al siguiente, otra. En ocasiones te diré que no existe. En este momento es una música donde el elemento central es la emoción», argumenta. «Durante años nos han puesto etiquetas horribles como folk rural. ¿Qué es eso? Pues lo mismo. Con esta etiqueta, por lo menos, ya no hemos quitado eso, porque no hacemos folk. Nosotros hacemos pop», insiste.

Matas, por su parte, califica de «curioso» lo ocurrido con «△», del que se han vendido todas las copias antes de empezar la gira. Algo que jamás les había ocurrido. «Lo es porque no hay ni un solo estribillo cantado en estas canciones de pop. Todos son instrumentales, algo que es anticomercial al máximo. Y con fórmula menos comercial resulta que El Petit de Cal Eril ha conseguido su mayor éxito. No hay ninguna garantía de que si Joan hubiera buscado la fórmula conscientemente hubiera ido mejor. Lo que hicieron los Beatles, canciones con dos acordes, lo hace ya todo el mundo, pero no a todos les funciona. Hay que ser auténtico y sincero», defiende el guitarrista de jazz.