Peret representó a España en Eurovisión «a la fuerza». El Régimen le amenazaba si no iba y la oposición si iba
Peret representó a España en Eurovisión «a la fuerza». El Régimen le amenazaba si no iba y la oposición si iba - ABC

Peret, el dios de la rumba que lo dejó todo porque vio una luz

El popularísimo cantante se bajó de los escenarios a inicios de los 80 para estar diez años predicando. Un documental llamado «Yo soy la rumba», que se podrá ver en el próximo festival In-Edit, cuenta las venturas y desventuras (le obligaron a participar en Eurovisión) del compositor de «Borriquito como tú»

MadridActualizado:

«Estaba esperando a que arreglaran la moto que habíamos alquilado y oí al dueño que preguntaba enrabiado de quién era un coche que andaba por ahí y estorbaba. "¡Pero si es su coche!", dijo un empleado. Aquel hombre era tan rico que no sabía ni cuántos coches tenía. Ese día me di cuenta del abismo que hay entre ricos y pobres», dice Peret, que muchos décadas después, en la cumbre de su éxito musical, lo dejó todo porque vio una luz.

En el documental «Peret: yo soy la rumba», dirigido por Paloma Zapata y que clausurará el próximo festival In-Edit, recorremos la vida de un artista de origen superpobre de Los Corrales, un asentamiento gitano de Mataró en el que vivió hasta los cuatro años y en donde «solo había ratas y hambre», que, sin embargo, mantendrá posteriormente cierta lucidez respecto al dios dinero y priorizará la familia y al Dios de toda la vida. Y se desmiente que abandonara la música por agotamiento artístico. Es que vio una luz.

Fue el sábado 27 de noviembre de 1982, en la carretera nacional II entre Premiá del Mar y Mataró. «Tuve una experiencia, en un viaje de estos cortos de Barcelona a aquí, pues tuve una visión y aquella visión me transformó. Transformó mi vida, mi forma de pensar y mi manera de sentir», cuenta el compositor de «Una lágrima cayó en la arena», que, tras llegar a su destino, le dijo a La Chana: «¡No sabes lo que me ha pasao!». «Vi la luz y podía escoger. O seguir esa luz o seguir la vida que llevaba antes. Decidí que me interesaba más la luz», cierra. Y ahí murió Peret y nació el Hermano Pedro, de la Iglesia Evangelista. Todo el mundo pensó que se había vuelto loco.

Pero una década después volvió Peret a sus fueros y terminó de cantar a Dios y empezó a cantar al mundo terrenal gracias a los taxistas, gremio que no le cobraba los viajes y que no paraba de insistirle en que se subiera de nuevo a los escenarios (¿Habría hecho lo mismo un conductor de Uber?). Incluso actuó en dos películas como taxista, «El taxi de los conflictos» y «Amor a todo gas», cuenta la hija del rumbero, para el que la familia era uno de sus pilares fundamentales hasta tal punto que dejó de irse de gira porque no soportaba estar fuera de casa.

Peret no se consideraba el Rey de la rumba catalana sino el padre, de hecho hubo un desasosegante follón para el artista puesto que se adjudicó la creación al Pescaílla, que «hacía otra cosa». «La rumba es rock», decía, «la rumba es cubana, es un gitano tocando ritmos afro». Desde el Raval a Madrid vía Lauren Postigo (¡el término rumba catalana se inventó en Madrid!), Peret llegó a vender millones de discos y a ser mundialmente famoso por hits como «Borriquito como tú», es por eso que le llevaron «a la fuerza» a Eurovisión, a ver si rascábamos algo. «El Régimen me amenazaba si no iba, y la oposición si iba». Compuso en su carrera casi 300 temas desde que se prendara del ritmo de Pérez Prado en la Rialto, adonde iba a bailar. Una vez, tocando en un tablao sentado, le dijeron: «Si tocaras eso de pie sería la ostia». Y se levantó. Y se dio un toque Elvis, se elvisizó. Este hijo de vendedor y nacido para ser vendedor, tras ejercer, cambió su destino... porque no le gustaba engañar a la gente.

«Yo robo pero no soy puta», le dijo a Peret una novia mientras su otra novia le replicaba: «Yo soy puta pero no robo». «Y algo de razón tenían las dos», cuenta entre risas el propio artista. Después, con 22 años, se casó sin que estuvieran enamorados con Fuensanta, de 15, con la que pasó el resto de su vida en matrimonio, según cuenta el documental. «Yo tengo tres idiomas: español, caló y catalán», sentenció un premonitorio Peret tendiendo puentes entre Cataluña, España y Rober Bodegas. En 2011, en la ceremonia de entrega de la medalla al mérito en las Bellas Artes también dijo: «Me habéis hecho sentir algo. Que soy gitano, pero también soy payo. Y cuando digo que soy gitano a mucha honra, no sé porque tenemos que decir que somos gitanos a mucha honra, no sé por qué. También soy payo a mucha honra».

(Para consultar la programación del festival In-Edit pinche en este enlace)