Pavarotti: «En el mundo actual me daría vergüenza cobrar un millón de euros»

JOSÉ LUIS JIMÉNEZ/
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Con paso lento, algo cansado, apoyado en uno de sus colaboradores, ataviado con su ya clásico pañuelo y escondido bajo su sombrero, Luciano Pavarotti hizo su aparición pasados unos minutos de las cuatro de la tarde, hora de la convocatoria. Acompañado por todo su séquito habitual, saludó a los presentes y despachó pronto a los reporteros gráficos con un «ciao» y un gesto con la mano.

Respondiendo tan pausadamente como camina, Pavarotti se vio sobresaltado cuando se le preguntó por los rumores que le atribuyen un caché de un millón de euros. «Son locuras puras, pero es un buen caché», ironizó sin perder su sempiterna sonrisa, para añadir que «en el mundo actual, yo me avergonzaría de cobrar un caché así». El tenor tampoco quiso polemizar, y a la pregunta de si se siente viejo -crítica realizada por el gerente de la Sinfónica de Galicia para no acompañar a Pavarotti mañana-, respondió a su manera: «Le puedo garantizar que mañana tendremos a la mejor orquesta».

Werther, la espinita clavada

Fuera de temas espinosos, Pavarotti reconoció que se retirará de los escenarios -cuando la voz y la familia se lo requieran- sin haber interpretado el personaje de Werther. «La vez que me lo propusieron coincidió con la grabación del «Otello» con Solti, y en esa ocasión no pude decirle «no» al maestro».

Para el cantante italiano, la ópera ya era un fenómeno cuando inició su carrera, allá por 1961 y apenas llegaba al 0,5 por ciento de la población. «Con Pavarotti & Friends llegamos a cerca de ocho millones de italianos», un tercio de la población de su país.

Para el divo, la clave del éxito del bel canto reside en el poder de las retransmisiones: «La televisión ha llevado la ópera a las casas y ha permitido que la gente diga «sí» o «no» a la ópera». De un modo más gráfico, recordó cómo tras la emisión de una gala suya en el Metropolitan de Nueva York era aplaudido por la calle, cuando apenas 24 horas antes paseaba como un completo desconocido.

Por su parte, Gerardo González, responsable del concierto, reconoció que la presencia del tenor en Galicia responde a «un viejo sueño con más de un año de trabajo», por lo que se mostró «absolutamente orgulloso y agradecido al maestro». Hoy, Pavarotti realizará el primer ensayo a puerta cerrada en el Auditorio de Galicia, y en la tarde de mañana hará lo propio en el Obradoiro.