La artista madrileña Mow
La artista madrileña Mow - ABC

MOW, la «otra» revelación internacional de nuestro pop

La artista madrileña actúa el 14 de febrero en la sala Siroco, en Madrid

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Después del éxito internacional de las madrileñas Hinds, parece que ahora mismo solo hay una artista española que se esté comiendo el mundo. Pero, además de Rosalía, hay otra chica que está alcanzando logros muy considerables fuera de nuestras fronteras. Se trata de MOW, una cantante que con sólo un puñado de canciones publicadas empezó a sonar en las listas de virales de Spotify estadounidenses (donde tiene millones de reproducciones), a recibir premios en el extranjero, a actuar en eventos internacionales, o a ser elogiada por los críticos más selectos de la prensa especializada.

Esta semana, uno de los medios más «cool» del momento se ha desplazado hasta Madrid para entrevistarla, antes de llevársela a Londres para colaborar con una artista multimedia en un proyecto que, según su sello, nos dejará «alucinados».

Su primer disco, «Woman», es precioso. Pero puede ser muy intenso si no se está fuerte anímicamente.

Sí, ya me lo han dicho. Lo tendré en cuenta para el siguiente disco (risas). Es que yo compongo sólo cuando estoy así, triste. No me salen canciones de felicidad.

Quizá sea su próximo reto como compositora.

Precisamente es lo que estoy intentando ahora mismo, en las nuevas canciones que estoy escribiendo.

¿Le sorprende la atención que está teniendo de la prensa extranjera?

Me sigue pillando por sorpresa, porque ni siquiera había considerado intentar buscarla. Ha venido sola, y eso es lo bonito. Ahora que veo que es algo real, que no ha durado dos días, estoy encantada.

¿Sus influencias son extranjeras?

Sí. Siempre he escuchado más música de fuera, y aunque últimamente me digo mucho a mí misma que tengo que estar más pendiente de lo que se hace en España, al final nunca lo hago... Tengo que cambiar eso.

Creo que no le gustan los videoclips. Siendo «millennial», sorprende.

Yo nunca veo videoclips. Me incomoda la dictadura de la imagen.