ORQUESTA MUNDIAL DE JUVENTUDES

Actualizado:

CLÁSICA

Caja Madrid

Obras de J. Adams, J. Turina, M. Ravel y S. Prokofiev. Intérpretes: Orquesta Mundial de Juventudes Musicales. Director: J. Vicent. Lugar: Teatro Monumental, Madrid. Fecha: 14.VII

ANTONIO IGLESIAS

En el LX aniversario de la Federación Internacional de Juventudes Musicales, su Orquesta Mundial, formada por un centenar de «jóvenes músicos sin fronteras», acaba de iniciar en el Monumental madrileño una gira que, en este verano, la llevará a actuar en nueve ciudades chinas, en conmemoración de la firma del tratado de paz entre esta nación y Japón. Procamada como «Artista para la paz» por la Unesco, desde junio de 2004 tiene su sede en la Comunidad valenciana, y es su actual director titular nuestro Josep Vicent, percusionista de rango internacional quien, con elocuencia gestual -con batuta o sin ella-, sabe cómo reflejar en los «profesores» el conocimiento de las partituras desde un atril con nervio que se torna eficaz rector desde el reducido número de ensayos habido, por lo cual, en esta ocasión, nos pareció más lleno de aciertos en Prokofiev que en las anteriores páginas, también merecedoras del desbordado entusiasmo del público, que pidió y no obtuvo el esperado «bis».

Un tanto insulsos los pentagramas de John Adams, extraídos de su ópera «Nixon in China», de 1985, insisten de lejos en el foxtrot, con un desarrollo instrumental de indudable interés y, en efecto, es un momento de excelente propiedad para su traducción juvenil. «La oración del torero», de Joaquín Turina, página excelsa para lucir la cuerda con aromas de pasodoble, exige un sentido emocional que prende en el oyente si le llega con esa capacidad tan magníficamente prendida en sus notas, por lo que cabe unir al elogio traductor el notorio volcado afán revelado por la joven orquesta.

Fue el celebérrimo «Bolero» de Ravel el momento que cerró la primera parte, como obra de prueba para toda orquesta que desee mostrar una categoría; no necesita solista alguno y la caja es, simplemente, uno de los instrumentos principales de su preciosa tímbrica. Todo su proceso vario y, en verdad, genial, se torna en eficaz demostración de una clase sinfónica. Triunfo de la sesión, la interpretación de las suites de «Romeo y Julieta» de Profofiev, cuando las excelencias de los jóvenes músicos cobraron con la batuta sus más altos vuelos. Es toda una hazaña cuanto hacen. Que prosigan en la ascensión y éxitos.