«No hay un día que no tenga miedo cuando canto»

Plácido Domingo es muy puntual. Llega diez minutos antes de la cita, y cuarenta antes de comenzar a trabajar su papel de Bazajet en el Real, teatro por el que no cesa de mostrar su fascinación

POR SUSANA GAVIÑA. MADRID.
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Plácido Domingo es muy puntual. Llega diez minutos antes de la cita, y cuarenta antes de comenzar a trabajar su papel de Bazajet en el Real, teatro por el que no cesa de mostrar su fascinación -«tiene un gran equipo»- y al que no ha faltado más que en una temporada, desde su reinauguración en 1997, y ya está anunciada su presencia para la próxima con un recital de zarzuela -dentro del ciclo Grandes Voces- junto al mexicano Rolando Villazón.

Asegura que desde el 3 de marzo no ha tomado un sólo avión -lo que en sí ya es una noticia-, y aunque se le hace «raro» se muestra contento. Desde ese día, Domingo se encuentra en Madrid -«trabajando como nunca», confiesa-, inmerso en los ensayos de su próximo reto: su incursión de lleno en el Barroco con «Tamerlano» de Haendel, que se estrena el próximo miércoles en el Tetro Real, con dirección musical de Paul McCreesh y escénica de Graham Vick.

Será su bautismo de fuego, aunque ya tuvo sus devaneos con este repertorio hace más de 40 años. «En 1966 canté en Boston «Hippolyte et Aricie», de Rameau, con Beverly Sills». Sin embargo, su voz y su trayectoria se encaminaron por otros derroteros: Puccini, Verdi, Wagner... Movido por su insaciable sed de incorporar nuevos papeles y experiencias a su largo currículum, y adaptándose a las exigencias de una voz en proceso de cambio, Domingo ha vuelto ahora los ojos hacia el Barroco, y tras cantar Orestes en «Ifigenia en Táuride, de Gluck, en el Met, se ha fijado como meta el que está considerado como el mejor papel para tenor compuesto por Haedel, perteneciente a la que es quizá la obra más dramática del compositor: ««Tamerlano» es en algunos momentos casi tan dramática como «Otello»», afirma Domingo.

-¿Cuáles son las mayores dificultades a las que se ha enfrentado en esta ópera?

-Los recitativos. Haendel contruye la ópera dentro de los recitativos. Mientras en las romanzas es donde deja a los cantantes espacio para el exhibicionismo, es en los recitativos donde está realmente tejido el drama. Además, la música no se hace tal como está escrita, hay que sentirla... Otro de los problemas es que la ópera es muy larga, por lo que no puedes ensayarla completa todos los días; a lo que se añade que tienes que alternarte con el otro reparto. No tienes continuidad.

-Usted interpreta al sultán turco Bajazet, encarcelado por Tamerlano (papel en el que se alternarán las contraltos Monica Bacelli y Anna Hallenberg)...

-Bajazet es un personaje poderoso, un conquistador bárbaro que se dedicaba a cortar cabezas. Tanto él como Tamerlano cometían atrocidades, porque así era la época. O matas o te matan. Pero mi personaje es el bueno (bromea). Cae prisionero de Tamerlano que se enamora de su hija Asteria (Ingela Bohlin/Isabel Rey), esto desencadena un drama donde la muerte está muy presente.

-Con más de 120 personajes en su repertorio, y cincuenta años de carrera, no deja de sorprender que Plácido Domingo siga asumiendo retos tan importantes como éste, un cita con el público y la crítica en la que no faltará quien mire con lupa su interpretación el día del estreno, ¿Cómo afronta usted este riesgo?

-Todo lo que se hace es riesgo. La voz es algo que no se puede predecir. Un instrumento con el que vivimos. Tengo que probar cosas que a mí me entusiasmen, y siento un gran cariño y una gran pasión por esto. De todas maneras, siempre me miran con lupa. No ha habido ningún momento en mi carrera que no lo hayan hecho. Cuando era demasiado dramática porque era demasiado dramática, si no porque una parte ya había sido hecha por otros; o porque era un nuevo estilo; o porque han pasado muchos años y se preguntan cómo estará Plácio... Siempre estás debajo de la lupa. Sobre todo siento una gran responsabilidad por cantar en Madrid, donde el público es maravilloso, los que me miran con lupa son los de siempre. Estoy acostumbrado a ello. Y tiene que ser así si has alcanzado un lugar privilegiado.

-¿No siente nunca miedo?

-Más que nadie. Miedo tengo siempre. Los nervios no se quitan nunca. Sin embargo, es extraño que cuando dirijo nunca tengo miedo, pero cuando canto, siempre, no hay día que no lo tenga.

-El abril sale a la venta el disco de coplas «Pasión española» (DG), que incluye temas como «Falsa moneda», «La bien pagá», «Ojos verdes», y que ha grabado con la Orquesta de la Comunidad de Madrid.

-Era una idea que tenía en mente desde hace doce años y hasta ahora no había encontrado el tiempo necesario. Cuando pude le dije a Miguel Roa que me bustará todo el material posible. Creo que la copla tiene una fuerza especial. Al igual que sucedió cuando grabé el disco de tangos, que fue como una explosión, todo el mundo se puso hacer tangos, creo que es bueno que aquellos intérpretes de la copla que viajaron por todo el mundo -Miguel de Molina, Concha Piquer, Imperio Argentina...- resurjan, y que ahora este disco vuelva a revolucionar el mundo de la copla. Lógicamente las voy a cantar como yo puedo...

-¿Cuál es su copla favorita?

-Quizá una de las más logradas de todo el disco es «Me embrujaste»; también me gustan «Antonio Vargas Heredia», «Ojos verdes»...

-Creo que esta última tiene arreglos de Emilio Aragón.

-Sí, es un músico estupendo, que ya ha escrito un ballet para Tamara Rojo. Es un músico importante. Espero que a la gente le guste este disco.

-Rancheras, tango, copla... ¿Qué género le queda por grabar?

-Lo único que me interesa, además de repetir algunas de las que hecho, como el tango o las rancheras -que tienen un repertorio increíble para un público que no sigue la ópera, pero sí este tipo de música-, sería el fado, algo que me encanta, aunque lo encuentro difícil.

-Y en ópera, ¿cuál es su próximo reto?

-Hay una obra que tengo ganas de cantar: «Il ritorno d´Ulisse in patria», de Monteverdi. Otro de los compromisos que tengo que abordar próximamente es la parte de Neruda en «Il postino», que canto junto a Rolando Villazón, y que se estrenará en septiembre de 2009 en Los Ángeles.

-Finalmente, ¿quién interpretará el papel de Beatrice, porque han aparecido publicados algunos nombres como los de Gheorghiu o Gallardo-Domas...?

-Todavía no la tenemos. Hay dos opciones: una chica nueva que está empezando, o proponerlo a concurso -con en tv- para encontrar a una cantante que sea una novedad y que tenga 18 o 19 años. Ahora en junio decidiremos cómo lo hacemos: si mandamos la parte a cinco o diez candidatas. Al principio habíamos pensado en hacer un concurso internacional pero es muy complicado. ¿Cuántas se pueden presentar? Podemos perder el control.

-En septiembre tendrá lugar el estreno de «Il trittico» de Puccini en su teatro de Los Ángeles, que contará con el debut operístico de Woody Allen, que dirigirá Gianni Schicchi. ¿Tiene alguna idea de cómo la va a plantear el cineasta?

-Hace años que le propuse «La boh_me», y no pudo hacerla por diversos compromisos, y finalmente encontramosalgo cortito para él. Ya he visto la escenografía, pero no puedo adelantar nada. Creo que cambiará la ópera de época. En realidad, a un director como él poca información le puedes sacar porque nunca sabes cuándo tiene la idea. Ese mismo fin de semana, también se estrenará a nivel mundial una producción de «La mosca», con dirección de escena del cineasta David Cronenberg.

-Música y cine, sus dos pasiones. ¿Algún proyecto más relacionado con ellos?

-Francis Ford Coppola me propuso participar en la película que está filmando en Argentina con Maribel Verdú, «Tetro», en el que yo interpetaría a un director de orquesta, pero me resulta imposible por las fechas, aunque el guión me lo voy a leer. Me faltan esos 10 días libres que me permitirían colaborar con él. De cualquier manera, el contacto ya está hecho y tal vez surja alguna otra propuesta. Y también le puedo invitar a dirigir alguna ópera (bromea).

-Tenor, gestor de dos teatros (Los Ángeles y Washington) también desarrolla paralelamente la carrera de director de orquesta, ¿que espacio ocupa en sus prioridades la batuta?

-Ahora tengo el estreno mundial de «La mosca», y después dirigiré a René Fleming en «Lucrecia Borgia» y en el Met «Adriana Lecouvreur», con Marcelo Álvarez. Llevo la carrera de director en paralelo a la de tenor, quizá un poquito menos pero mucho más que antes. Esto me hace sentirme mejor porque sufro menos tensión. La experiencia no hace al genio, pero sí al maestro.