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La Negra: «Hemos mecanizado la voz y la música, y eso me cansa el oído»

La cantante alicantina y gitana regresa tras cuatro años de silencio discográfico con «Colores», un álbum que reúne los matices latinos y jazzísticos que iluminan su raíz flamenca

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«La Negra es fusión», nos decía hace unos días Josemi Carmona y Javier Colina al hablar de la canción «Verdad amarga», perteneciente al disco «De cerca» y en el que esta artista nacida en Alicante colaboraba. Y tienen razón. Porque Amparo Velasco, conocida como La Negra, posee una voz añeja, curtida y con una facilidad pasmosa para arrimar a su raíz flamenca los matices de la música latina y el blues.

Es el producto de una mujer independiente, hecha a sí misma, de carácter. Producto cultural y emocional de sus viajes, acompañando a sus padres emigrantes por América: Sao Paulo, Bogotá y Nueva York. Una gitana que ha absorbido lo que el mundo le ha dado.

Ahora esos «Colores» multiculturales pueblan su música, y de esta manera ha titulado su tercer disco. El primero, «La Negra», fue producido por Javier Limón en 2006. Ahora, cuatro años después de su siguiente trabajo, «La que nunca...», regresa con nuevas canciones con la producción, también, de Juan Fernández «Panki».

-¿Cuáles son esos es «Colores» que nos anuncia la carátula del álbum?

-Hay un poco de todo. Está el color del soul, del flamenco, del jazz... casi están todos. Al fin y al cabo, yo soy La Negra, y el negro es la base del color, de ahí salen todos, para que los puedas mezclar.

-¿Qué paso ha dado con respecto al anterior, «La que nunca...»

-El otro disco sonaba más a madera, y a agua, y con este queríamos marcar una diferencia, y sorprender con otros colores, tanto en la música como en las letras. Cada canción es un historia diferente.

-Una de las historias incluidas es la de los refugiados sirios, en el tema «Parar».

-Totalmente. Creo que en los tiempos que estamos viviendo La Negra tenía que poner su grano de arena, necesitara «Parar» para hablar a mi público de todo este conflicto. Era una necesidad.

-¿Cuál puede ser el impacto de una canción con este tipo de mensaje? ¿Para qué puede servir?

-Es mi lenguaje, en el cual yo me expreso. Yo no sé dar un mitin, pero sé cantar, es como yo me defiendo mejor. Si quería aportar algo, por pequeño que fuera, tenía que ser así.

-Ha trabajado con artistas como José Mercé y Vicente Amigo. ¿Qué representaron para usted?

-Sobre todo aprendí mucha humildad, porque a ellos los veía tan humildes que eso es lo que quería que se me quedara.

-Hace unas semanas el productor de David Bowie, Tony Visconti, decía que ahora todo suena prefabricado, sobre todo las voces. Parece que La Negra es precisamente el otro extremo.

-Ya no solo la voz, la música también. Estamos mecanizando la voz y la música, y eso me cansa el oído. Me gusta cuando en la radio suena algo diferente, es a lo que presto atención. Estamos malacostumbrados a que hoy es todo de bote, que ya está todo encasillado, así que mola salirte de ahí y hacer tu propia música. Y se nota que el público lo agradece, el buen público, el buen consumidor de música, que los hay. Espero que la gente abra el oído de nuevo a la música de verdad, la que nos transmite emoción de verdad, y que nos dejemos de tanto bote y tanta maquinita. Que los humanos somos perfectos y no nos hace falta.

-¿Su música tiene algún referente en especial?

-«Colores» tiene un sonido muy de los años setenta, al estilo de Camarón. Quería recuperar esa idea, esa magia que había por aquel entonces. Nací de una familia de gitanos, y tenemos el flamenco a flor de piel. Está presente en todos mis discos.