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Natos y Waor: en el olimpo de la autogestión

Fernando Hisado y Gonzalo Cidre se han convertido, sin sonar en los grandes medios de comunicación y sin el apoyo de una discografica, en una de las formaciones más sólidas del rap español. «Me parece una locura. ¡Mañana vamos a meter 11.000 personas en el Palacio de Vistalegre!»

MADRIDActualizado:

Fernando Hisado, alias Waor, está «muy orgulloso» de lo que ha conseguido junto a su amigo Gonzalo Cidre (Natos) desde la «total autogestión». «Nunca hemos necesitado, ni creo que necesitemos ahora, el apoyo de una discográfica para que nos posicione en las radios. Lo hemos hecho todo nosotros solos y estamos muy contentos», comenta. Y no es para menos, porque solo con la ayuda de las redes sociales, este dúo del madrileño barrio de Aluche se ha convertido, en apenas cuatro años, en una de las formaciones más sólidas del rap español. Las cifras hablan por sí solas: los temas de su tercer disco, «Cicatrices», suman ya más de 13 millones de reproducciones en YouTube y superan en descargas digitales a fenómenos tan mediáticos como Pablo Alborán, Leiva y Operación Triunfo. Todo ello, sin sonar en las grandes plataformas de los medios de comunicación.

«Cuando nos conocimos en 2009 haciendo batallas de free style en los parques de Madrid, ni se nos pasaba por la cabeza vivir de la música. Yo tenía 20 años y Gonzalo 17. Grabamos algunas maquetas y dimos conciertos gratis. Al ver que empezamos a llenar salas y que nos llamaban para actuar fuera de Madrid, antes incluso de publicar nuestro debut, “Caja negra” (2014), nos planteamos comenzar a ganar dinero y convertir esto en nuestra profesión», recuerda Hisado, que había estudiado magisterio y trabajado horas sueltas en algunos colegios. «Cidre, por su parte, había sido mil cosas, desde camarero hasta comercial —cuenta Waor—, pero luego vimos que la música nos reportaba beneficios con creces y dejamos todos esos empleos».

Desde ese momento tuvieron claro que ellos se encargarían de todo: la composición de los temas, la distribución de los discos, el diseño del arte, el merchandising, la producción de los videoclips... «Somos muy conscientes de lo que generamos manejándolo todo nosotros. ¿Por qué iba a darle un trozo del pastel a una discográfica si sé que, cocinándolo yo solo, me lo llevo todo yo?», se pregunta Waor, que añade inmediatamente después: «La verdad es que ahora me parece una locura todo lo que hemos conseguido. ¡Mañana sábado vamos a meter 11.000 personas en el Palacio de Vistalegre!».

Pero habrán recibido ofertas de alguna multinacional, ya sea para editar vuestros discos o para organizar vuestras giras...

Sí, ha habido algunas por ahí, pero ninguna lo suficientemente interesante.

¿Por qué no les gustaron esas ofertas?

Lo que más va a complicar que fichemos por una discográfica no es necesariamente dinero, sino perder la libertad que ahora tenemos. Es muy difícil que superen las condiciones en las que trabajamos por nuestra cuenta. No sé… deberían ofrecernos libertad total, difusión a lo bestia por Latinoamérica y Estados Unidos… lo tienen jodido.

Así que les dijeron que no rápidamente...

Bueno, es que ni llegamos a profundizar en la negociación. Les dijimos que no en cuando vimos los porcentajes que se querían llevar de ciertas cosas. Enseguida pensamos: «¿Pero qué cojones?». No creo que vaya a llegar una oferta que nos agrade, porque vamos a ser muy exigentes.

Sin el apoyo logístico y la promoción que supuestamente proporcionan las grandes discográficas, han conseguido superar los 200.000 seguidores en Twitter, los 300.000 de Instagram y los 480.000 de YouTube. En este último canal, además, todos los vídeos que han sacado desde que editaron su primera maqueta, «Por la jeta» (2011), suman más de 250 millones de reproducciones. ¿Por qué creen que no les sacan ni en la radio ni en la televisión?

Por un lado, los medios llevan mucho tiempo haciéndose los locos con el tema del rap, que siguen encasillando todavía como un género un poco marginal. Las ocasiones en que sale un tema de hip hop en las radios son contadas, a no ser que sea un programa especializado que se emite de madrugada. Y por otro, nosotros tenemos unas letras bastante descaradas. No cuidamos el vocabulario ni nos censuramos absolutamente nada a la hora de escribir las letras o hacer los videoclips. Estas dos cosas hacen que no nos quieran poner. Pero, vamos, ellos sabrán.

Pues a sus conciertos va un público muy variado, no solo del mundo del rap…

Totalmente. En los conciertos nos encontramos desde punkis a niñas pijas, pasando por tíos más mayores, raperos, rockeros, quinquis… de todo.

A pesar de eso, ¿no echan de menos esa atención de los medios?

No, nunca la hemos echado en falta. Si llega, bienvenido sea, pero no estoy esperando a que llamen a mi puerta. Estamos ya acostumbrados. Creo que los que pierden credibilidad son los propios medios, porque la gente ya sabe los espacios que estamos llenando, los números de seguidores tan bestias que tenemos y lo que estamos consiguiendo sin salir en sus medios. Ellos mismos se retratan.

¿Tienen ustedes la sensación de haber llegado en el momento exacto?

Sin duda. Aparecimos en el momento adecuado con la fórmula perfecta, aunque en ningún momento fue premeditado. Se dieron unas circunstancias y... ¡bendita fortuna!

¿Hubiera sido posible una carrera como la suya si «Cicatrices» o «Martes 13» se hubieran publicado a mediados de los 90?

Eso nunca lo sabremos nunca, pero es verdad que no somos el perfil de grupo que suele fichar una discográfica, porque a veces hacemos letras un poco polémicas que pueden no ser bien recibidos por todo el mundo. Y en los 90, si no te fichaba un sello no había tu tía para salir adelante, ya que no existían las redes sociales. Por suerte hemos salido en 2011 e internet ha cumplido su función.

¿Qué fue lo primero que hizo usted con el primer dinero importante que ganó con la música?

Primero me compré un coche. En realidad, al principio no tuve ningún gasto importante. Me dediqué a cubrir mis necesidades básicas y a disfrutarlo sin despilfarrar demasiado. Después ya pude comprarme una casa. Ten en cuenta que veníamos de currar en otros sitios no muy bien remunerados. Siempre hemos malvivido con cuatro duros, así que cuando empezamos a ganar dinero, ya sabíamos lo que costaba conseguirlo y teníamos los pies en el suelo. No me gasté los primeros mil pavos en una cadena de oro.

¿Piensan en la posibilidad de que esto no dure para siempre y ahorran por si eso se produce?

Según nos va todo, tiene pinta de que nos vamos a quedar aquí bastantes años. Está claro ya que no somos una moda pasajera y que la cosa no para de crecer. Y es verdad que puede que algún día se acabe, pero estamos preparados. Si el día de mañana no tenemos el éxito de ahora para vivir de la música decentemente, o no queremos dar más conciertos, estamos ahorrando ya todo lo que podemos para invertir en otras cosas con las que ganarnos la vida. De hambre no nos vamos a morir.

Habla como si el éxito no le hubiera llegado de manera repentina…

Hemos sufrido un crecimiento relativamente rápido, pero también progresivo. No fue sacar un disco o un single y ponernos a llenar estadios.

Entonces, ¿les ha dado tiempo a asimilar este éxito?

Sí. Nos hemos sorprendido con cada cosa que conseguíamos y lo valoramos, pero no ha sido de la noche a la mañana. No hemos pasado de no conocernos nadie a que, de repente, nos paren por la calle. Ahora es cierto que nos paran, pero ha sido progresivo. Al principio me pedían una foto a la semana y ahora me las piden incluso cuando vamos a otros países. En Londres tocamos una vez y llenamos el club Scala. Y la semana pasada fui a Brujas a ver a unas amigas y me pararon para pedirme 30 o 40 fotos. Me sorprendió bastante, pero eran casi todos españoles. Aunque parezca mentira, somos dos tíos maduros y tenemos dos dedos de frente. No se nos ha subido a la parra el hecho de ser famosetes o lo que sea.

¿Están planeando el salto a Latinoamérica?

Sí, eso está clarísimo. Recibimos mogollón de mensajes de gente de allí que quiere que vayamos a tocar. Hace poco casi vamos, pero al final no estuvimos muy contentos con las condiciones que nos ofrecían. Pero de este año no pasa.