Nicolai Ghiaurov. AFP

Muere Nicolai Ghiaurov, uno de los grandes bajos de la historia

AGENCIAS/
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MADRID. El bajo búlgaro afincado en Italia Nicolai Ghiaurov, marido de la célebre soprano Mirella Freni, murió ayer, a los 74 años, en la ciudad italiana de Módena, donde residía, a causa de un paro cardiaco. Ghiaurov estaba considerado uno de los bajos más destacados en la ópera de las últimas décadas, especialmente del periodo posterior a la II Guerra Mundial. Los melómanos le recuerdan, particularmente, por sus interpretaciones de las óperas trágicas del repertorio ruso, tales como «Boris Godunov», de Modest Mussorgski, y «Eugene Oneguin», de Tchaikovsky.

El repertorio de Ghiaurov no se limitó a estas obras. Era, sin embargo, mucho más amplio e incluía las grandes obras del siglo XIX italianas y francesas, entre ellas «Nabucco», «Ernani», «La forza del destino» y «Aida», así como piezas de Jules Massenet, como el «Don Quijote», de Claude Debussy y Hector Berlioz.

Su pasión por el canto comenzó cuando era niño en un coro de Velingrado. Más tarde, estudió canto operístico en la Academia Musical de Sofía y en Moscú. Pero el auténtico salto vino tras ganar dos premios importantes en la lírica de principios de los cincuenta. En concreto, los festivales de ópera de Varsovia y de París. No tardó en dar el paso siguiente. Su carrera profesional empezó hace ahora casi cincuenta años, en 1955, en la Ópera Nacional de Sofía. Pero su éxito internacional no iba a quedarse allí. Actuó en el Teatro Bolshoi de Moscú, la Staatsoper de Viena, la Gran Ópera de París, la Scala de Milán, donde trabajó bajo las órdenes de Claudio Abbado, el Covent Garden de Londres y el Metropolitan de Nueva York, entre otras.

Amor por Italia

La última vez que pisó un escenario fue en enero pasado en La Fenice de Venecia, para dar vida al personaje con el que debutó en el mundo de la lírica en 1956 en Sofía: el don Basilio de «El barbero de Sevilla», de Gioacchino Rossini. Su llegada a Italia se produjo en 1957, cuando fue llamado para el papel de Mefistófeles en el «Fausto» de Charles Gounod en el Teatro Municipal de Bolonia. Luego se casó con la conocida soprano Mirella Freni, con quien puso en marcha iniciativas como el máster de canto de Vignola. En 1991 fue condecorado con la Legión de Honor de las Artes y las Letras de Francia por sus interpretaciones del repertorio operístico francés en todo el mundo. Aunque, sin duda, también fue importante en su vida que Módena, la ciudad de otra gran figura de la lírica contemporánea, el gran tenor Luciano Pavarotti, le nombrara hijo adoptivo. Para la soprano Gena Dimitrova, «el mundo se vuelve más gris cuando una estrella se desvanece, pero él es una estrella que lucirá para siempre».