El director de orquesta Jeffrey Tate
El director de orquesta Jeffrey Tate - ABC

Muere el director de orquesta Jeffrey Tate

El británico falleció a los 74 años de un paro cardíaco cuando visitaba la Academia Carrara de Bérgamo (Italia)

MadridActualizado:

Nació con espina bífida y alcanzó la nobleza en su Gran Bretaña natal; sir Jeffrey Tate (desde principio de este propio año 2017). Su deforme figura se transformaba en el podio de la orquesta. «He tenido que luchar toda mi vida», dijo en una reciente entrevista. Pasó buena parte de su infancia en el hospital, y allí le pronosticaron que tendría suerte si llegaba a los cincuenta años. No hizo caso de los pronósticos, y los ha superado en más de dos décadas, hasta que un infarto de miocardio se lo ha llevado mientras visitaba la Academia Carrara en la ciudad italiana de Bérgamo. Los servicios sanitarios no pudieron hacer nada por el director de orquesta, que sintió un fuerte dolor en el pecho durante su visita a la pinacoteca. Tenía 74 años y su último concierto lo ofreció el miércoles en Trento.

Probablemente su enfermedad -que le provocaba problemas respiratorios y dificultades al caminar- influyó en la decisión de Jeffrey Tate de estudiar Medicina en la Universidad de Cambridge; también las palabras de su profesor de música a sus padres: «No sé cómo se va a poder ganar la vida con la música».

Pero al igual que despreció los augurios de una vida corta, no hizo caso a ese profesor cenizo y probó suerte con la música. Logró un empleo en la Royal Opera House Covent Garden de Londres, y en ese momento abandonó la medicina para dedicarse de pleno a la música. Dio sus primeros pasos de la mano de directores como Georg Solti y Edward Downes, hasta que le surgió la posibilidad de ser el asistente de Pierre Boulez en Bayreuth, en la mítica producción de Pierre Boulez en 1976. Aquel encuentro determinó la carrera de Jeffrey Tate, que empezó -tras su debut en el MET neoyorquino en 1979- al frente de la English Chamber Orchestra. La Royal Opera House, la Orquesta Filarmónica de Rotterdam el Teatro San Carlo de Nápoles, la Sinfónica de Hamburgo, la Filarmónica de Berlín, las Sinfónicas de Boston y de Londres... Son algunas de las formaciones en las que desarrolló su trabajo.

De la mano de Gerard Mortier, dirigió en 2019 en el Teatro Real una de las más hermosas producciones presentadas en este escenario: «El caballero de la rosa», de Richard Strauss, en el montaje de Herbert Wernicke. Y es que la ópera -y especialmente el repertorio alemán- fue el principal caballo de batalla de un director que destacaba por el refinamiento y la elegancia de sus interpretaciones, por la atención al detalle y la claridad de sus versiones. Desde 1994, año en que dirigió su primer Anillo wagneriano en París, lo ha interpretado en más de veinte ocasiones, Alemania, decía, era su casa espiritual, y le admiraba el amor por la música demostrado en aquel país.

Abiertamente gay, estaba unido desde 1977 con el alemán Klaus Kuhlemann: «El mundo gay -dijo en una ocasión- está excesivamente preocupado por el culto al cuerpo y busca la perfección física. Así que ser un discapacitado en este mundo es todavía más duro».