Vicente Sardinero con María José Montiel en «Las golondrinas». Javier del Real

Muere, a los 65 años, el barítono Vicente Sardinero

MADRID. J. L. García del Busto
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Víctima del cáncer, ayer falleció a los 65 años en la localidad madrileña de Villanueva de la Cañada el barítono Vicente Sardinero, una de las grandes figuras internacionales que España ha aportado a la lírica en los últimos lustros.

Vicente Sardinero, nacido en Barcelona el 12 de enero de 1937, después de su primera formación en Barcelona, acudió a Milán, donde trabajó con Vladimiro Badiali. Con premios en concursos españoles (Francisco Viñas) e italianos (Voces Verdianas de Busetto), en 1967 hizo su presentación en La Scala interpretando el Ashton de «Lucia di Lammermoor». La Scala ha supuesto un hito en la trayectoria de nuestro cantante, pues además de la «Lucia» dirigida por Claudio Abbado, Sardinero hizo «El trovador» con Zubin Mehta y «Falstaff» con Lorin Maazel. Su carrera internacional le llevó a ser aplaudido en los principales teatros del circuito: Ópera de Viena, Metropolitan de Nueva York, Covent Garden de Londres... y, en fin, las Óperas de París, Aix, Hamburgo, Múnich, Lisboa, México, así como muchas capitales italianas, americanas y, por supuesto, las españolas, empezando por el Gran Teatro del Liceo de Barcelona, entrañado entre sus principales vivencias personales.

Ha actuado junto a las principales figuras del canto de las últimas décadas y bajo la dirección de maestros como -además de los citados- Gavazzeni, Solti, Levine, Colin Davis, Frühbeck de Burgos, López Cobos, García Navarro... Su amplio repertorio, aunque básicamente operístico, se extendió también a la zarzuela, el recital y los conciertos sinfónico-vocales. Entre su abundante discografía destacan las grabaciones de «Manon Lescaut», «La Traviata», «La Favorita», «Los Pescadores de perlas», «La Bohème», «Simon Boccanegra», «L´amico Fritz», «Tosca», «Un giorno di regno», «La Navarraise»..., en las que Vicente Sardinero da réplica a los Kraus, Domingo, Pavarotti, Aragall, Caballé, Ricciarelli, Norman, Popp y otras estrellas del panorama operístico internacional.

ABRIR CAMINO

El cantante barcelonés ha jugado un papel importante en la línea de grandes barítonos españoles que ha habido desde la posguerra hasta nuestros días, detrás de Manuel Ausensi (cuya carrera brilló especialmente en los años cincuenta) y abriendo el camino a los que hoy nos representan con tanto éxito: Joan Pons y los más jóvenes Carlos Álvarez y Manuel Lanza. Entre tantos momentos estelares de la carrera de Vicente Sardinero, recordemos sus intervenciones en las dos inauguraciones más solemnes que ha registrado el Madrid musical de los últimos tiempos: la del Auditorio Nacional de Música -en octubre de 1988- y la del Teatro Real -en octubre de 1997-, interpretando en ambos casos papeles de Falla: «Atlántida» y «La vida breve», respectivamente. En el Teatro Real protagonizó el montaje de «Las golondrinas» ofrecido en mayo de 1999.

Su última actuación tuvo lugar en el Gran Teatro del Liceo de Barcelona la primavera pasada, representando «Aida». Desoyendo consejos médicos, Sardinero acudió a «su casa»: no había actuado desde la reconstrucción del teatro barcelonés tras el incendio; quería hacerlo y sabía que aquella era una última oportunidad. Fue con la conciencia de que se despedía y, lamentablemente, estaba en lo cierto. Luego, con entereza y hombría de bien, ha esperado...