La ministra, Barenboim y el agua, azucarillos y aguardiente...

SUSANA GAVIÑA/
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La propuesta de Comediants para inaugurar el Festival de Granada se extendía el viernes más allá del propio escenario del Palacio Carlos V. A su nueva producción de «La verbena de la Paloma» se sumó otra verbena «popular» que tuvo como protagonistas al público asistente a la apertura. Para ello se utilizó como puente un elemento inexistente pero presumible en la obra de Bretón. Por fin, se casaba el Julián con la Susana y, como en todo enlace, no podía faltar la celebración -ni por supuesto la entonación del «Ave María»-. No hubo lista de bodas pero sí una cuenta bancaria. Ni un detalle se olvidaron. Ya al más puro estilo Comediants, sus integrantes, disfrazados de gigantes y cabezudos, malabaristas, personajes enfundados en estrafalarios trajes -tampoco faltó el exhibicionista- o caminando sobre zancos intentaron revivir una verbena en la que se fusionaron estéticas de los cincuenta con estilos musicales tan diversos como el género chico, la revista, el pasodoble, la canción francesa, el cabaret o los ritmos brasileños más carnavaleños. Todo ello se conjugó sobre la explanada en la que en 1922 se celebró el emblemático Concurso de Cante Jondo. El público siguió con interés las actuaciones que sobre dos escenarios tenían lugar: sobre uno se veía a los chulos y chulapas, salidas de la primera «Verbena», bailando; mientras que sobre el otro se alternaban Marina Pardo, Jesús Castejón y Itxaro Mentxaka, acompañados al piano por Jonathan Waleson, interpretando letras de «El gato montés», «El vito», «La Gran Vía», «La vie en Rose», «Las cosas del querer», «La del manojo de rosas»... Para refrescar la noche, no podía faltar la bebida más castiza: agua, azucarillos y aguardiente (de anís), que se podía adquirir en un peculiar chiringuito al precio de dos euros. En fin, una fiesta popular a la que no quiso faltar la ministra de Cultura, Carmen Calvo, que la disfrutó hasta el final. Como disfrutará los próximos días 10 y 11 de julio cuando su amigo Daniel Barenboim dirija y toque junto a la Staatskapelle partituras de Beethoven y Brahms en el Palacio Carlos V, en sendos conciertos extraordinarios, programados a última hora y realizados en colaboración con la Junta de Andalucía.