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CLÁSICATemporada EuroradioObras de Fernández Arbós, Turina y Gerhard_Intérpretes: Trío Arbós_Lugar: Fundación Juan March. Madrid.ALBERTO GONZÁLEZ LAPUENTEDebe ser cosa de mucho susto salir al

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CLÁSICA

Temporada Euroradio

Obras de Fernández Arbós, Turina y Gerhard_Intérpretes: Trío Arbós_Lugar: Fundación Juan March. Madrid.

ALBERTO GONZÁLEZ LAPUENTE

Debe ser cosa de mucho susto salir al escenario y sentir la presencia de cientos de miles de oyentes. Por mucha confianza que se tenga en sí mismo, por buena que sea la preparación y pese al mucho aplomo que se aparente. Lo saben los miembros del Trío Arbós, protagonistas del concierto de Euroradio, organizado por Radio Clásica (RNE) y transmitido a cerca de una veintena de países. Y es que la técnica hace milagros. El más evidente, el de la multiplicación. Todo mientras la música se sigue oyendo en el espacio adecuado. En este caso ha sido el auditorio de la Fundación Juan March, vieja conocida de la emisora gracias a su colaboración semanal, y escenario, ahora, para uno de los seis conciertos de la serie dedicada a la influencia de la música popular en la culta, en este caso el nacionalismo en la música de cámara española.

Hay que hilar fino para concentrar en un solo programa semejante argumento, procurando aplicar pedagogía y sin caer en la trivialidad. Estupendo el tránsito de Fernández Arbós a un joven Roberto Gerhard, con Joaquín Turina por medio. El primero exponiendo el lado más «folclórico», «Bolero», «Habanera» y «Seguidillas gitanas» incluidas. Nunca se iba a imaginar el director y ocasional compositor la actual difusión de sus «Tres piezas españolas». Envidia sentirían los demás que eran compositores en estado puro. Sobretodo cuando se comprueba la solidez formal del «Trío núm. 1» de Turina, y los coyunturales y bien armados tanteos (inter)nacionalistas que se ensamblan en el de Gerhard.

En todos ellos hubo sustancia en la interpretación, fundamentalmente porque el Trío Arbós es gente seria, capaz de cuadrar las dificultades sin concesiones a la galería. De manera que por encima de la gracia, el duende y aromas locales se apreció rigor, igualdad y empaste. A la postre, una forma de explicar que también muchas de estas músicas, tantas veces lanzadas a la inmediatez, se pueden decir hacia dentro, con autoridad y paso firme, inclinando la balanza hacia lo culto. Música exportable con intérpretes de altura.