Mikel Erentxun
Mikel Erentxun - ABC

Mikel Erentxun: «Cedo la canción a Borja Sémper porque va sin las siglas del PP»

El artista donostiarra publica «El último vuelo del hombre bala», formidable cierre de su trilogía producida por Paco Loco

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Cuando un artista está viviendo uno de sus mejores momentos de inspiración, no solo hace un buen disco. Hace dos, o incluso tres. Eso es exactamente lo que le ha ocurrido a Mikel Erentxun, autor de una fantástica trilogía musical que ahora cierra con «El último vuelo del hombre bala». Los trillizos comenzaron a gestarse en 2014 en El Puerto de Santa María, en los estudios de Paco Loco, donde primero nacieron el doble álbum «Corazones» y «El hombre sin sombra» (2017), antes de este nuevo trabajo que se caracteriza principalmente por la búsqueda de la pureza del sonido analógico y la utilización de metodologías de grabación propias de los grandes alquimistas del registro en cinta. Hay baladas desnudas y minimalistas, pero lo que domina esta nueva obra solista de Erentxun es la electricidad, up-tempo y desbordante de energía, modeada mano a mano con Paco Loco y con las aportaciones de Karlos Arancegui (batería), Muni Camón y Marina Iñesta (coros).

Tercer gran disco seguido. La racha sigue.

Sí, estoy en racha. Esta trilogía es de lo mejor que hecho, o al menos lo que más me gusta a mí. Estoy muy contento, todo el mundo me dice cosas bonitas sobre las canciones, y ahora mismo soy un hombre a una sonrisa pegado.

Es una culminación per se, pero también a nivel de sonido y expresión vocal. Las canciones transmiten la placidez, la calma de quien se siente en forma artísticamente.

Sí, he aprendido mucho haciendo estos tres discos. Por ejemplo, he aprendido a escribir mejor, que era mi gran asignatura porque yo nunca había hecho letras. Empecé con «Corazones» de una forma más tímida quizá, y aquí ya hay una tranquilidad, otro poso. Paco y yo también hemos grabado con la tranquilidad de haber hecho dos buenos discos, y eso se nota en el resultado. En este tercer disco, juntos hemos llegado a un sitio en el que nunca había estado, pero donde me encuentro muy a gusto, que es el mundo de las guitarras eléctricas. Ha sido casi un ejercicio de estilo, por el hechod e buscar algo distinto de forma premeditada, para huir de lo que ya habíamos hecho en «El hombre sin sombra», donde el sello identificativo eran las guitarras acústicas. Esta nueva dirección me ha llevado a sitios inexplorados, pero que me hacen sentir muy bien.

Imagino que hacer los tres discos con Paco era una idea ya premeditada, por el hecho de cerrar la trilogía. En ningún momento pensó en trabajar con otro productor.

Sí, sí. Cuando hice «Corazones» con él, en principio era una colaboración de un disco. Pero me gustó tanto la experiencia que por eso repetí con él en «El hombre sin sombra». Ahí ya empecé a madurar la idea de hacer un tercer disco con las mismas maneras, en el mismo estudio. Paco se ha destapado como mi mejor productor, el que ha sabido sacarme lo mejor. En los tres discos me ha sacado de mi zona de confort, y por ello le estaré eternamente agradecido.

En lo vocal, Paco le ha descubierto una autenticidad propia que incluso usted mismo desconocía.

Efectivamente. Y musicalmente, también. En ese sentido creo que he tenido una gran suerte de caer en sus manos. Después de tantos años y tantos discos, lo que más me apetece es hacer cosas nuevas, diferentes, acercarme al abismo. El riesgo y la aventura son esenciales en la música, y para eso, Paco es perfecto.

El disco tiene un arranque onírico, casi de musical.

Sí, es la apertura perfecta para el disco más eléctrico y energético que he grabado nunca. Ese glisando de arpa y esos coros angelicales sirven para jugar al despiste (risas). Quien oiga solo esa canción del disco se va a llevar una idea equivocada (risas).

Aunque a nivel instrumental sea un disco bastante sencillo, la grabación debió ser compleja, ¿no?

Sí, la que más. Efectivamente, es un disco básicamente de guitarra, bajo y batería, pero en las canciones están pasando muchísimas cosas, hay muchas capas de guitarras, muchísimos matices. Cada vez que grababa con una guitarra, ésta tenía su amplificador, su cableado, su sonoridad, está todo muy cuidado y hay muchísimo trabajo de arreglos de guitarras, y también de voces. Cuando decidimos que no iba a haber teclados, pensamos en sustituirlos con lo vocal. El trabajo de arreglistas de Paco Loco, además del de productor, ha sido enorme.

¿Cómo surgió la cesión de la canción «Amara» a Borja Sémper?

Nos conocemos de toda la vida, somos muy amigos, y bueno, él sabe que no comulgo con su partido ni con las ideas de su partido, pero somos muy amigos. Y como me dijo que se presentaba a la alcaldía de Donosti sin las siglas del partido, y que quería hacer una campaña más atrevida y divertida, cantando un trozo de una canción mía que habla de un barrio de la ciudad, me pareció perfecto. Tengo amigos en diferentes partidos. No creo en los partidos políticos, pero sí en mi amigo Borja. Eso sí, me están cayendo palos por todos lados. Que si soy un facha, etc... Ya sabemos cómo es la gente en las redes sociales.

Cómo es la gente... Echémosle un poco de humor al asunto. ¿De uno al diez, qué nota le da a la interpretación de Borja?

Mmm... Un seis (risas).