Martín Baeza: «Los que estamos fuera deberíamos ser el espejo de lo que hay en España»

S.G./Madrid
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Martín Baeza Rubio (Almansa, 1972) siempre lo tuvo claro. Desde muy niño ya supo a qué iba a dedicar sus mayores esfuerzos: ser músico. Nacido en el seno de una familia de carpinteros, con apenas tres años decidió que su mejor compañera no sería la madera, sino el metal. El material de la trompeta que le ha brindado su mejor pasaporte a la vida. De sus 32 años, 25 años van unidos a este instrumento.

-Usted fue el primer español que ingresó en la Orquesta de Jóvenes Gustav Mahler, de Claudio Abbado.

-Fue en 1996. Se me presentó esta oportunidad al mismo tiempo que la de ingresar en la Joven Orquesta Europea y me decidí por la Mahler, porque era la mejor. Desde entonces el número de intérpretes españoles ha aumentado considerablemente y son ya dieciocho.

-Su encuentro con Abbado marcó un antes y un después en su vida...

-Sí, con él empecé a cambiar el chip sobre lo que había y lo que no había. Yo ya conocía lo que pasaba en España, estaba a gusto, tenía ya la plaza de profesor, pero irme suponía tener más información.

-¿Cómo recuerda la vida musical en España cuando usted se fue?

-Era una época de cambios continuos. Tanto la situación de los músicos, de las orquestas, como de los auditorios, pero yo quería saber lo que sucedía fuera. Y, aunque ahora España está mucho más abierta a todo, debería estarlo más, porque la información que circula en Europa -audiciones para los intérpretes- no llega aquí.

-El número de intérpretes españoles en las orquestas internacionales ha aumentado. ¿Se cree ya en la calidad de nuestros músicos?

-El músico español posee un talento increíble y además tenemos la gracia. Hay que encontrar un punto medio entre la disciplina de Centroeuropa y esa sal y esa gracia que tenemos aquí. Los españoles estamos demasiado encasillados... Hay que demostrar que España está donde está y eso es por el trabajo de todos. Cuando salí fuera casi no te dejaban tocar porque eras español: o no tenías el carnet, o te faltaba algún papel... Ahora es al revés, y los que estamos fuera deberíamos convertirnos en el espejo de lo que hay aquí en España.

Martín Baeza se emociona cuando habla de uno de sus grandes maestros, Claudio Abbado. Cuando desgrana las anécdotas vividas junto a él, primero en la Mahler, después en la Filarmónica de Berlín, donde se llevó al músico de Almansa, y ahora en la de Lucerna. Recuerdos gratos, pero también dolorosos, producto de la enfermedad que padecía el director italiano. Baeza relata su experiencia en Tokio hace cuatro años, donde Abbado dirigió «Tristán e Isolda», en uno de los momentos más críticos de su salud. Una representación que estuvo precedida por 18 minutos de aplausos y que fue reconocida con cinco minutos de silencio, «la mejor música que existe», asegura el trompetista y director. «Claudio \[Abbado\] es muy especial -subraya-. He tenido la suerte de trabajar con muchos directores muy diferentes -Haitink, Barenboim, Boulez, Nagano, Jansons, Harnoncourt...- que me han enseñado mucho, y no sólo a hacer música. Perodonde todos acaban, aparece Claudio Abbado, el "territorio Claudio" como digo yo, y que de momento sólo pisa él».

-¿Qué le hace tan especial?

-Cada concierto, cada ensayo con él es un paso nuevo, te va abriendo campos nuevos, es como ir añadiendo una habitación más... Él no piensa en sí mismo -si no estaría en casa cuidándose-, sólo tiene un gran afán de superación, y al mismo tiempo una gran humildad y sencillez.

-Acaba de dirigir en Madrid a los Solistas de la Ópera de Berlín. ¿Todo músico lleva un director dentro?

-Todo músico lleva un músico dentro, y éste es capaz de hacer muchas cosas. Dirigir es muy fácil, lo pueden hacer todos, aunque esto también es relativo. Se necesita experiencia y saber lo que hay que hacer: que la música fluya, lo que depende de los intérpretes. El director debe sincronizar para que la música fluya y, cuando esto sucede y se le aportan más cosas, es cuando aparece ese momento especial, en el que participan todos.

-¿Siente añoranza por España?

-Llevo 5 años y medio en Berlín y me ha tratado muy bien Alemania. Estoy de solista en la Orquesta Toscanini, a la que me llamó Maazel, a quien aprecio mucho... Quiero seguir aprendiendo.