Machismo pop: ¿llegó el momento de la censura?

Artistas nacionales debaten sobre la respuesta que debe darse al sexismo en las letras de las canciones

MadridActualizado:

A finales del año pasado, Iván Ferreiro apoyó una campaña de Change.org para exigir que se retirara de YouTube el videoclip de «4 Babys» de Maluma. « El machismo es un tema muy serio, y no podemos dejar que estos energúmenos canten esto a los chavales. Hagamos algo», dijo a través de Twitter. Ferreiro, que más tarde matizaría sus palabras negando estar a favor de la censura, probablemente no previó el efecto bumerán.

Poco después, una musicóloga aseguró que el problema iba mucho más allá del reguetón y señaló a Sabina por su canción «Contigo». La polémica estalló en redes y medios de comunicación, llegando a protagonizar una Tercera de ABC titulada «La interpretación sexista», escrita por Sabino Méndez, otro de los «acusados» de machismo por «La mataré». Al llegar el verano la controversia había alcanzado una dimensión política ya que varios ayuntamientos prohibieron no sólo las canciones de Maluma y compañía, sino las de toda una serie de nombres ilustres de nuestro pop.

Así ocurrió en Torrijos, Bellreguart, Ribarroja del Turia o Cullera, donde se ha censurado incluso a Alejandro Sanz. O en el País Vasco, cuyo gobierno pidió a todos los ayuntamientos que siguieran las recomendaciones del Instituto Vasco de la Mujer, que elaboró una playlist de temas libres de machismo para pinchar en las fiestas.

Lennon machista

«Preferiría verte muerta, niña, antes que verte con otro hombre», dice «Run for your life», de los mismos autores de «All you need is love». Censurar a los Beatles suena aberrante, ¿pero podría ocurrir si alguien se sintiese ofendido? «Para que tuviera la fuerza necesaria de denuncia lo mejor era intentar meterse en la mente de un maltratador, usando la primera persona narrativa, y levantar acta de su locura». La frase está extraída de aquella Tercera de Méndez, quien usó exactamente el mismo método compositivo que empleó John Lennon.

«Me suena absurdo que alguien pueda ofenderse por “La Mataré”, pero ahora cualquier cosa es posible», dice Jorge Ruiz. El cantante de Maldita Nerea asegura que siempre entendió la canción «como una historia, no como algo real». Sin embargo, en el reguetón ve «una superficialidad innecesaria y denigrante para la mujer». Eso sí, «jamás» estaría a favor de la censura «porque para empezar, el noventa y cinco por ciento del público de Maluma son mujeres. Por eso creo que hay que acudir a otras causas que tienen que ver más con la educación». Entonces, ¿hay una generación ya perdida?

David Otero, ex El Canto del Loco, no piensa perder el tiempo al respecto y está educando a su hija lo mejor que puede. «Espero saber enseñarle lo que debe y no debe escuchar, que tenga las herramientas para detectar esas canciones y no tener ganas ni de escucharlas. En cuanto a censurar, creo que estoy de acuerdo en hacerlo en fiestas de pueblos. Siempre hay niños, no es el lugar adecuado para que suenen».

Comité de sabios... ¿censores?

«Es verdad que el noventa y cinco por ciento del público de Maluma son mujeres», comenta Alejo Stivel. «Pero igual que es verdad que hay mujeres que aguantan a sus maltratadores. Es un sometimiento cultural y social. La palabra prohibir me produce terror, pero en la sociedad alemana el nazismo está prohibido. Hay cosas que se deben prohibir porque sobrepasan los límites. Yo no sé si esta es una… Pero por ejemplo, me parece que es sano que los comentarios que se enviaron los violadores de Pamplona no puedan ser homologables, es decir, que no vean que los artistas famosos también los hacen en sus canciones. Habría que romper ese círculo vicioso tan enfermizo. Pero claro, ¿cuál es el límite? Habría que ir caso por caso, frase por frase, con un comité de sabios o algo así, que determine qué efecto puede causar una letra. No creo que fuera como la censura franquista, este tema merece ser analizado profundamente».

Fito Cabrales rechaza de plano esta idea: «Me parecería increíble que alguien se erigiera en censor, en alguien que lo sabe todo y determina qué ofende y qué no. Esa intelectualidad es una mierda». De similar opinión es Jorge Drexler, que opina que «el camino de la censura sería demasiado difícil de determinar». Pero el uruguayo señala que «es verdad que en casos como el de Maluma, hay un momento en el que el artista no está tomando distancia con la historia, y juega con la cercanía. A mí me gusta el reguetón, a pesar de que está lastrado por un contenido insensible e infantil. El machismo es un miedo, una inseguridad infantil, en la que se sienten inferiores a la mujer y por eso expresan ese intento de supremacía». Drexler admite que «en algunos casos nos estamos pasando de frenada, pero porque el ser humano tiene inercia en sus procesos mentales. No frena de golpe. Se pasa, luego vuelve y después encuentra el equilibrio».

«Se nos va de las manos»

A pesar de ser una feminista declarada, Rozalén también cree que «en casos como el de Sabina, la cosa se nos va de las manos» La albaceteña considera, sin embargo, que «en el reguetón hay una falta de respeto brutal, no hay nada de poesía… y lo dejan bastante claro». Quizá la mejor prueba de que en el pop la cosa es diferente, de que sus compositores hablan en sentido figurado y no literal, sea la que esgrime Luis Martín de Los Ronaldos, cuya canción «Sí, sí» «jamás pasaría el corte hoy en día», asegura. «Hace poco encontré una cinta con nuestros primeros ensayos, y la sorpresa fue que Coque cantaba la canción al revés: ‘Tendrías que besarme, desnudarme, pegarme y luego violarme hasta que diga sí’. Eso demuestra que no tuvo intención sexista. Es lo que cada uno quiera interpretar». Como decía la Tercera de Méndez, no es cuestión de lo que se escribe sino de lo que se interpreta. En el pop siempre ha sido así.