Lucy Crowe, que interpreta a Rodelinda
Lucy Crowe, que interpreta a Rodelinda - Javier del Real

Llega al Teatro Real «Rodelinda», una ópera de Haendel apenas conocida sobre el amor conyugal

La dirección musical es de Ivor Bolton y la dirección escénica es de Claus Guth

MadridActualizado:

Que el protagonista de una ópera sea un niño, que además no canta, es cuanto menos chocante. Es lo que ocurre en «Rodelinda» una ópera apenas representada de Georg Friedrich Haendel que hoy se presenta en el Teatro Real, en una producción dirigida escénicamente por el alemán Claus Guth y musicalmente por el británico Ivor Bolton. Ese niño es Flavio, un personaje «que sufre la crueldad de todos los demás personajes», dice Joan Matabosch, director artístico del Real. «Con frecuencia parece como si la historia nos fuera narrada a través de las pesadillas del pequeño Flavio», sigue.

Estrenada en el King’s Theatre de Londres el 13 de febrero de 1725, Haendel contó para «Rodelinda» con un libreto en italiano de Nicola Francesco Haym, basado en una obra de Pierre Corneille, «Pertharite, roi del Lombards». Cuenta una historia de ambición de poder y de fidelidad situada en el Reino de Lombardía, cuyo trono ha usurpado el tirano Grimoaldo después de que Bertarido huyera e hiciera creer a todos que había muerto. Su esposa, Rodelinda, resistirá todas las peticiones de matrimonio y permanecerá fiel a su marido.

Ópera importante

Ivor Bolton asegura que «Rodelinda» «es una ópera importante; se enmarca en un fértil período creativo de Haendel, que compuso también “Giulio Cesare in Egitto” y “Tamerlano”, las dos de 1724. Haendel contaba entonces con los mejores cantantes de la época, y se inspiró en ellos para componer estos títulos».

Lo mismo opina Joan Matabosch, que asegura que «Rodelinda» es «una de las óperas más extraordinarias de Haendel, con páginas que se cuentan entre las más inspiradas del compositor», por lo cual califica su estreno en España de «acontecimiento». y en términos similares se expresa Claus Guth, que la define como una «obra maestra». «Es una obra con una historia complicada -reconoce, no obstante-; hay muchos nombres y muy similares entre sí».

El director alemán habla de Haendel como «un compositor de teatro musical moderno». La historia, añade, «tiene profundidad y discurre por direcciones totalmente inesperadas». Coincide con Matabosch al señalar al personaje de Flavio como la piedra angular del montaje. «A pesar de que no canta, es un personaje clave; vemos las situaciones más extremas a través de los ojos de este niño, que para poder afrontar las terribles situaciones que se le presentan inventa una serie de fantasías. Él dibuja para liberarse de las imágenes que le producen terror, y la historia se reproduce a través de pesadillas: como si estuviéramos en la cabeza del niño».

Ópera de nuestro tiempo

La propuesta escénica de Claus Guth se basa en una gran mansión con distintos niveles -«está inspirada en una casa de Londres, en la que vivió Mick Jagger», cuenta el director de escena- en los que transcurren las historias, tratadas de manera intemporal. «No me interesa definir un período concreto. “Rodelinda” es una obra de nuestro tiempo: presenta personajes sólidos e historias familiares y políticos con las que todos nos podemos identificar. Sus conflictos son humanos, reales, porque el ser humano repite los mismos errores una y otra vez; y la ópera nos permite reflexionar sobre ello».

Joan Matabosch interviene para añadir que «Rodelinda» es «teatro puro» y que es una ópera original porque «es un canto apasionado al amor conyugal, y no hay tantas óperas que hablen de él; también lo encontramos en “Fidelio”». «La lealtad -completa Ivor Bolton- es verdaderamente la fuerza motora de la trama. Y no solamente hablamos de la lealtad de Rodelinda a su esposo Bertarido, al que cree muerto; también es la lealtad a su hijo Flavio».

Llega «Rodelinda» para la orquesta después de «Billy Budd», una ópera diametralmente opuesta. «Estoy muy orgulloso de la labor de los músicos de la orquesta. Hemos trabajado con un gran especialista en la música barroca, y se ha centrado en el trabajo con los arcos, con los temperamentos. No hemos querido traer una orquesta barroca, porque somos de la opinión de que los teatros tienen que tener orquestas versátiles»

«Rodelinda» se presenta en una coproducción entre el Teatro Real, la Ópera de Fráncfort, la Ópera Nacional de Lyon y el Gran Teatro del Liceo de Barcelona. Precisamente antes del estreno se celebrará una reunión conjunta de los patronatos del Real y del Liceo.