El músico y cantante de rock, Rosendo Mercado
El músico y cantante de rock, Rosendo Mercado - EFE

Leyendas del rock reúne a las viejas glorias del género

Artistas como Rosendo y bandas como W.A.S.P. actúan estos días en el festival de Alicante

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Escrita sobre el papel, la palabra «leyenda» pega mucho más con «rock» que con «pop». Resulta paradójico que el género más inevitablemente asociado a la rebeldía y la juventud sea el que, al final, dé refugio a los artistas más veteranos y quizá acomodados de la escena musical. Pero, al margen de sesudos análisis antropológicos, es un hecho que también es motivo de celebración. Por eso, cada año el festival Leyendas del Rock reúne en Villena (Alicante) a grandes mitos de la escena para compartir un fin de semana con las nuevas promesas que van a heredar la responsabilidad de mantener encendida la llama.

La cita nació en 2006 como resurrección del festival Mazarrock y en aquella ocasión se contó con la flor y nata del rock duro nacional con Obús, Barón Rojo, Coz, Ñu o Zarpa como grandes protagonistas. En el cartel de esta nueva edición, que arrancó el miércoles y terminará en la madrugada del próximo domingo, puede leerse el nombre de grandes héroes de las seis cuerdas como Rosendo, que está en la recta final de su carrera sobre los escenarios (pero no en el estudio de grabación, ojo), tótems del heavy europeo como Saxon o Warlock, y supervivientes de la edad dorada del hard-rock estadounidense, como W.A.S.P. o Mr.Big.

El metal sinfónico está representado por los finlandeses Nightwish, y el frenesí «thrash» por los californianos Suicidal Tendencies y los brasileños Sepultura. También hay espacio para el black metal con Abbath, Watain o los menos agresivos Children of Bodom, y no falta una buena horda de grupos nacionales con Warcry, Ars Amandi, Ankhara, Stravagganza o Lujuria a la cabeza.

«Metalocracia»

Este año también se ha contado con los «instauradores de la metalocracia» Gigatrón. Esta insólita banda valenciana nació a finales de los años noventa, se disolvió y volvió a reunirse en 2012, y desde entonces sigue parodiando a los «dioses del metal» a los que tanta veneración se profesa en esta tribu urbana. Así que en el festival Leyendas del Rock hay, además de alaridos y cuernos en alto, tiempo para el humor e incluso para reírse de uno mismo.