Leon Bridge actúa este jueves en el Mad Cool
Leon Bridge actúa este jueves en el Mad Cool - ABC

Leon Bridges: «Me asusta no poder volver a ser la persona anónima de antes»

El cantante estadounidense pasó de ser el lavaplatos de un restaurante de comida mexicana a la nueva estrella del soul americano en apenas unos meses y actuar en la Casa Blanca

MADRIDActualizado:

Leon Bridge (Fort Worth, Estados Unidos, 1989) todavía se ríe al recordar cómo fue descubierto hace cuatro años «mientras trabajaba fregando platos en un restaurante, donde pasaba mucho tiempo, y aprovechaba los ratos libres para cantar en pequeños clubes de la zona». El restaurante en cuestión se encontraba en Fort Worth, Texas, donde su madre lo había criado en medio de una comunidad cristiana. Hay que reconocer que había muy pocas posibilidades de que, en una de sus actuaciones, entre los clientes se encontrara Austin Jenkins, guitarrista de la banda White Denim. Él no sabía quién, así que, como las otras noches, empezó a cantar tranquilamente su tradicional repertorio de temas de soul y R&B compuestos, principalmente, con su iPhone. Pero el músico se le acercó nada más bajarse del minúsculo escenario: «Dime cuándo y grabamos tus canciones». En ese momento, más allá de halago, ni se le pasó por la cabeza vivir de la música ni mucho menos llenar grandes estadios o ser número uno de las listas de ventas.

Pocos días después grabaron unas cuantos temas que, al llegar a manos de Columbia, decidieron convertirlas en su primer disco: « Coming Home». Las cosas ocurrieron muy deprisa para el joven Bridge, que entonces tenía 25 años y muy pocos sueños: «Realmente no pensaba en nada de esto. Toda la ambición que tenía aquellos días en los que trabajaba en el restaurante era simplemente tocar mejor la guitarra. Tampoco imaginé que algo así fuera a ocurrir tan rápido», cuenta a ABC.

Su debut sorprendió a la crítica de medio mundo gracias a canciones preciosistas como «Smooth Sailin» o «River», que ayudaron a reactivar el pulso de la mejor música negra de los años 50 y 60 en Estado Unidos. Las comparaciones con Sam Cooke, Otis Redding y Marvin Gaye no tardaron en llegar. Pronto consiguió un hueco en Saturday Night Live y recibió una nominación al Grammy, lo que contribuyó a aumentar su éxito. Y sin que le diera tiempo a asimilarlo, estaba tocando para el presidente Barack Obama en la Casa Blanca.

En muy poco tiempo, Leon Bridges había pasado de ser el lavaplatos de un restaurante de comida mexicana a la nueva estrella del soul americano. Han pasado ya tres años, pero el joven compositor ha sabido mantener encendida la llama con algunas colaboraciones hasta la reciente publicación de « Good Thing» (Columbia, 2018), su segundo trabajo, que presentará este jueves en el Mad Cool Festival.

¿Sintió vértigo con el repentino éxito de «Coming Home»?

Siempre he tenido miedo de ser demasiado popular, pero me gusta creer que la fama viene cuando a la gente le gusta el arte que has creado. Entonces pienso que eso es algo bueno y lo llevo mejor.

¿Recuerda su primer gran concierto, la primera vez que dijo: «Uf, cuánta gente»?

¡Oh, sí! (Risas) Fue en un festival muy grande en Forth Worth, en Texas. Fue la primera vez que actué ante una audiencia grande. Toque con una banda y fue un momento increíble. Antes de salir al escenario estaba muy nervioso, pero al mismo tiempo me convencí de que iba a ser muy divertido. Y finalmente fue muy guay ver a todo el mundo bailando y conectando con mi música de aquel momento.

¿Cantaba mientras fregaba platos en el restaurante?

Sí, mucho. Me encantaba cantar en público y siempre lo estaba haciendo. Así que cuando merodeaba por el restaurante, lo hacía, hasta el punto de que me he encontrado tiempo después con algunos clientes que, aunque yo trabajaba en la cocina y no salía a la sala a menudo, me han dicho: «Me acuerdo de tí. Solías cantar en el restaurante. Nunca hubiera dicho que llegarías a ser un cantante famoso».

¿Y qué le decían sus compañeros?

Ellos siempre me decían que tenía una gran voz, aunque se quejaban un poco de que repetía mucho la misma canción: «Hakuna Matata», de la banda sonora de la película de «El rey león».

¿Ve ahora la música de un modo diferente a como la veía antes?

Sí, claro. Cuando empecé a componer e, incluso, cuando estaba grabando el primer disco, era como un juego para mí. Ahora, en cambio, me veo aquí haciendo estas giras tan grandes e intentando absorber nuevas influencias de una manera más profesional. Y, por supuesto, ahora soy mucho más maduro que hace tres años.

Es obvio que la vida le ha cambiado mucho. ¿Ha sido tan fácil como pueda parecer desde fuera?

La verdad es que ha sido muy divertido, pero he de reconocer al mismo tiempo he tenido mucha actividad, trabajando y viajando continuamente. Estoy mucho más ocupado que antes, pero no pasa nada.

¿Eso es lo peor de su nueva vida?

Supongo que lo peor, aunque no sé si diría que es realmente muy malo, es que no me gusta del todo el hecho de no poder estar un poco fuera de todo esto a veces. Me asusta un poco ser siempre una persona pública y no tener la posibilidad, en algún momento, de convertirme de nuevo en la persona anónima que era antes. No tener ese punto de retorno.

¿Y lo mejor?

Que el éxito afecta de alguna manera a mi familia, en el sentido de que me ha permitido cuidar de ella y de mí mismo a través de la música. Bueno, y también la mujeres (risas).

¿Cómo afrontó la grabación de este segundo disco?

He estado mucho tiempo escribiendo nuevas canciones después de terminar mi última gira en 2016. El objetivo era mejorar el sonido del anterior álbum y conseguir uno nuevo en el que se recogieran las nuevas influencias que he ido incorporando. Esa fue mi intención cuando me senté a componer. Creo que «Coming Home» era un disco en el que hay canciones de un R&B con un sonido muy específico de los 60, pero en este este me quedé con la esencia de lo que la gente ama de mí y he llevado el sonido un poco más lejos. Por eso he hecho cosas que ni siquiera había intentado en el primer álbum.

¿Cómo ve el futuro?

Quiero dedicarme a la música todo el tiempo que sea posible. Y como no creo que vaya a seguir girando como ahora cuando tenga 60 años, estoy intentando disfrutar lo máximo en el presente.