Luciano Pavarotti en una imagen de archivo

El largo adiós de Luciano Pavarotti hace escala en el escenario del Covent Garden

LONDRES. Susana Gaviña
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Las cuatro funciones de «Tosca», de Puccini programadas en el Covent Garden, la última de las cuales se celebra esta noche, se han presentado como la despedida escénica de Londres y tal vez de Europa de Luciano Pavarotti. Pero como sucede con muchas despedidas, esta también podría dilatarse en el tiempo. En unas recientes declaraciones del tenor italiano con motivo de su regreso al Covent Garden después de siete años, parece dejar en suspenso esta retirada. «Hasta qué punto es la última representación en el Covent Garden... realmente no lo puedo decir. Sólo voy a disfrutar interpretando a Cavaradossi». Lo que sí es cierto es que sus actuaciones operísticas cada vez se han espaciado más en su calendario. Hasta el próximo verano sólo subirá otra vez a un escenario, el del Met de Nueva York, para interpretar al pintor y amante de la cantante Tosca, un rol para el que, según algunos, ya no está en edad (ha cumplido 66 años). «Yo sabré cuando mi voz está lista para la retirada», asegura.

A pesar de las declaraciones del tenor, el director de orquesta español Jesús López Cobos, su director en estas cuatro representaciones desde el foso del Covent Garden, no lo ve tan claro. Poco antes de la tercera función, recibe a ABC en su camerino y asegura que fue Pavarotti quien le dijo que se alegraba de que fuera «el primero y el último que me dirija en «Tosca». Todo el mundo sabe que es la última vez», revela el director. En opinión de López Cobos, el tenor «no esta en condiciones de seguir en el escenario. Si no lo hace no será por su parte muy inteligente, porque siempre ha estado en el nivel más alto y ahora no puede mantener la frases, la respiración... Pero su voz sigue siendo la misma, está estupenda», afirma. Cobos fue quien dirigió el debut de Pavarotti en el papel de Cavaradossi en Chicago en 1976, y en los veinticinco años que han transcurrido desde su primera «Tosca» hasta esta última, dice que «ha cambiado la forma de decir. Antes se percibía que estaba más preocupado por la técnica, ahora se nota la experiencia». Entre medias, López Cobos le volvió a dirigir en el mismo papel en Berlín, donde recuerda que dedicaron 45 minutos de aplausos al tenor italiano, que tuvo que salir a saludar sesenta veces.

Estas cuatro funciones se ha visto por otra parte teñidas por el luto. El 10 de enero, un día antes del estreno, falleció la madre de Pavarotti y éste se traslado urgentemente para acudir al entierro y para estar cerca en aquellos momentos de su padre y su hermana. A pesar del dolor, el tenor continuó con las presentaciones, seguro de que era lo que habría deseado su madre. López Cobos recuerda cómo fue el estreno: «Tuvo una gran carga emocional el primer día y se le notaba en la forma de cantar. En la primera pausa le dije que su madre estaría muy orgullosa de él y me contestó que "ella es la que canta por mí". Estaba muy emocionado».

Cincuenta minutos antes de que empiece la tercera representación, Luciano Pavarotti se baja de un Mercedes plateado y, luciendo su habitual sombrero y pañuelo al cuello entra, por la puerta de artistas fuertemente escoltado. A su alrededor, algunos admiradores que le esperan para fotografiarle y si es posible obtener algún autógrafo. El esfuerzo es en vano. Rápidamente entra en el edificio. A las siete y media se levanta casi por última vez el telón de «Tosca» con Pavarotti como Cavaradossi. Cada una de las bellas arias que contiene la partitura de Puccini son aplaudidas calurosamente. Completan el reparto Carol Aness, que conocen bien el papel de Tosca y que fue también muy aplaudida, y Sergei Leiferkis, que resuelve muy bien su Scarpia. En cuanto a la producción, se han rescatado los decorados del viejo y mítico montaje de Zefirelli con María Callas en el reparto, y la dirección escénica de John Cox, con vestuario de Marcel Escoffier. Varios minutos de aplausos pusieron el broche a uno de los últimos Cavaradossi de Luciano Pavarotti.