¿Los Kinks o los Kings?
The Kinks, en los primeros 60 - ABC
EL JUKEBOX DE LA HISTORIA

¿Los Kinks o los Kings?

El grupo de los hermanos Davies nunca les fue a la zaga a los Beatles ni a los Stones. Los 60 sin ellos son incomprensibles

madrid Actualizado:

Tener como competencia a los Beatles, los Who y los Rolling Stones no debe ser fácil. Pero en aquel Londres de los primeros 60, en el legendario Swinging London, se cocía probablemente la mejor música pop de todos los tiempos. Y allí tuvieron que lidiar los Kinks de los hermanos Ray y Dave Davies. Su larguísima carrera tuvo altibajos personales, artísticos, legales (durante cuatro años se les prohibió actuar en los Estados Unidos) y hasta sentimentales: Ray se ennovió con Chrissie Hynde de los Pretenders, relación rodeada de escándalo pues Davies estaba casado.

Pero fueron capaces de grabar un importante puñado de exitazos. Incluso hay quien ha visto en ellos los precursores del punk por su virulencia, su frescura y su sencillez, y para otros son la banda que convirtió el rock and roll en rock a secas, abriendo el camino para bandas como Led Zeppelin.

Cuenta la leyenda que los hermanitos (los pequeños de varias hermanas) empezaron a disfrutar de todo tipo de música en unas fiestas que se realizaban los sábados por la noche en su casa, donde corría tanto la buena música como la cerveza. Ahí, sin duda, se fraguó el intenso cóctel musical que siempre ha bullido en la cabeza de Ray. Empezaron como un grupo de skiffle y rock and roll, y adaptaciones de piezas de rhythm and blues, aunque los Davies también sabía de music-hall- de jazz, de country, de folk. Y lo típico, a tocar en bodas, bautizos y comuniones, y en los colegios e institutos.

Debutaron con una versión de Little Richards, «Long tall Sally»

Primero se llamaban The Ravens, y no se sabe muy bien cómo acabaron motejándose The Kinks. Y publicaron su primer single, el clásico de Little Richards «Long tall Sally», en enero del 64. Pero fue el tercero, una de las canciones más impresionantes de aquellos años, «You Really Got Me» la que les puso en lo más alto de las listas a amabos lados del Atléntico. Por cierto, según Ray, el demoledor sonido de la guitarra lo consiguió metiéndole un buen viaje a su altavoz. El cuarto, «All Day and All of the Night», otro exitazo. Tras empezar a rodar por medio mundo, no sin tensiones dentro del grupo, el verano del 65 arrasaron en los Estados Unidos. Y lo dicho, no se sabe muy bien las razones por las que el Gobierno les prohibió volver a hacerlo durante cuatro temporadas.

Haciendo el indio

Ese mismo año habían editado «See your friends», probalemente la primera canción con aires hindúes del pop cuatro meses antes del «Norwegian Wood (This Bird Has Flown)» de los Beatles. Quizá fue por los de Estados Unidos, por su gira por la India, o porque Ray Davies era un tipo realmente inquieto, pero a partir de entonces su música se hizo algo más reposada e intropectiva, más filtrada por el country y el folk británico que la de sus coetáneos. Davies se hacía «mayor» y su lengua se afilaba como en «Sunny Afternoon», un tonada satírica y social que fue uno de los mayores éxitos del 66. Siguieron nuevas canciones maravillosas como «Lola» (también fue muy bien recibida en España) y álbumes imprescindibles: «The Kink Kontroversy», «Face to Face», «Something Else by The Kinks», «The Kinks Are the Village Green Preservation Society»...

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En los 70, A Ray le dio por la opera rock, como con «Preservation» mientras el grupo derviaba hacie el hard rock y su nombre era querido y admirado por gente como los Jam y los Pretenders que no dudaron en versionarlos. Curiosamente el gran éxito que tuvieron en los 80 no tenía nada que ver con eso. Era una tonadilla simpática, divertida, genial, una joya pop: «Come dancing», en la primavera de 1983. Ese mismo aqño el inquietísimo Ray dirigió una película, «Retorn to Waterloo», un musical bastante significativo en ese tiempo, 1985.

Así, entre la admiración de las nuevas bandas (Blur, Oasis) también llegaba la autobiografía de Ray («X-Ray»), de 1995. No hay duda de que los Kinks fueron los terceros en discordia. Incluso, para muchos, los Kinks fueron los auténticos Kings...