Música

Juan Magán: «Reniego de mis videoclips con mujeres florero»

El creador del electro-latino charla con ABC sobre música, clasismo cultural, procés, machismo y nuevas tendencias sonoras

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Este barcelonés de 40 años es un clásico de la música de nuestro tiempo, pese a quien pese. Es el segundo artista español más escuchado en el mundo sólo por debajo de Alejandro Sanz, y lo suyo no es cosa de un fenómeno emergente o fugaz. Juan Magán, un tipo que no se deja entrevistar a menudo, lleva ya muchos años (diez para ser exactos) detectando y moldeando las nuevas tendencias musicales desde lo alto de la pirámide del electro-latino, un lugar que ocupó cuando creó el género con sus propias manos, y que lo convierte en su máximo referente oficial a nivel mundial. Pero sigue teniendo mucha hambre de éxito. Su último bombazo en las plataformas de streaming fue en Navidades con «Déjate llevar», tema grabado junto a Belinda, Manuel Turizo, Snova y el productor alemán B-Case. Y ahora, en colaboración con este último, acaba de estrenar «Le Encanta», un nuevo single que pronto estaremos oyendo hasta en la sopa.

Canción que publica, canción que rompe récords. No hay quien le pare.

Gracias, la verdad es que me rompo el coco para que no suene todo igual, que cada canción tenga algo fresquito que descubra algo nuevo dentro de mi estilo.

Lo difícil es proponer algo diferente en las letras, ¿verdad?

Yo no pongo demasiado ímpetu en mis letras, no soy el mejor poeta del mundo ni tampoco pretendo serlo, porque debe haber artistas para todo. Yo hago canciones con letras fáciles de recordar, muy pegadizas, pero siempre con unos baremos de calidad y la premisa de no ofender a nadie, de ser respetuoso y divertido, jugando con los límites de lo que se debe o no se debe decir, pero siendo siempre muy correcto. Sí es complicado. Sería mucho más fácil hablar de cualquier chorrada que adoran los niños de ahora.

¿Cómo surgió su colaboración con Belinda?

Ella es española pero vive en México. Ha tenido muchas vertientes, y se ha guiado por las corrientes musicales que hay en el país ahora mismo. A día de hoy la música urbana latina de baile es lo que manda, y ella se ha adherido muy bien a esta corriente.

Hablando de jugar con los límites, en el videoclip se ve cómo le ofrecen un canuto de marihuana a Belinda, y ella lo rechaza. ¿Es un mensaje anti droga?

Para nada, que cada uno haga lo que quiera. Pero es verdad, ella no lo acepta y se va. Luego se encuentra con un chico y pasa de él, pero cuando se encuentra con una chica se queda con ella. Ese es el mensaje de «Déjate llevar», haz lo que te gusta sin importarte lo que diga de ti la gente.

Eso rompe bastante con la imagen de la mujer que se ofrece en los videoclips de música urbana latina.

Sí, en mis vídeos intento hacer eso. Hay dos excepciones de las que siempre reniego, en las que sí que salen mujeres florero, joyas y coches carísimos. El productor de aquel momento trabajaba así, y pensó que iba a quedar muy bien. Pero nunca más voy a repetir algo así. Voy a tratar de aparecer como soy en la vida real. Si me piden poner un coche que nunca podría comprar, no quiero que salga en el vídeo. Si me piden cantar rodeado de diez mil mujeres, tampoco lo voy a hacer porque esas cosas no me pasan en la vida real. No quiero faltarle el respeto a una mujer, ni a un hombre, ni a un animal nunca más en mis videoclips.

«Los que se meten conmigo prefieren que el pueblo sea ignorante, que es la base del sistema capitalista»

Honestidad en lugar de postureo. Interesante tratándose de música urbana latina.

Exactamente.

¿Qué tal se vive en Punta Cana?

Bien, sobre todo porque está cerca de Miami, donde está toda la industria, de Nueva York, de los países latinos a los que voy a actuar más a menudo… Es perfecto para mí también a nivel familiar porque tengo familia allí, y así mis hijos y mi mujer no se quedan tan “tirados” cuando les dejo solos como cuando vivía en Miami.

¿Y cómo vive el procés desde allí?

Como catalán en el exilio, muy de cerca. Algunos días lo vives con más tensión, y otros con menos gracias a la distancia. Soy un amante de Cataluña y también soy un amante de España, y creo que la política deben solucionarla los políticos. No debería trascender a personas como yo, que no sabemos de política, y que lo único que hacemos al hablar es liarla más gorda. Se trata de que no se líe más el asunto.

¿Fue el creador del electro-latino, o simplemente fue el primero que vio la ola y la surfeó?

Yo simplemente vi un nicho donde nadie entraba. Yo era DJ y pinchaba electrónica underground, pero en mis auriculares escuchaba de todo, y cuando me lo pasaba mejor era con la música latina. Llegado un punto de cierta monotonía, incluso de infelicidad en mis pinchadas, decidí darle una vuelta de tuerca al asunto y el electro-latino me devolvió la vida. Desde el primer día me di cuenta de que estaba haciendo algo nuevo, especialmente por la reacción que provocó. España es un país con unos prejuicios muy fuertes hacia la música latina, y todo recayó sobre mí. Todo el mundo trataba de desahogarse conmigo, y yo no le había hecho nada malo a nadie. Sufrí bastante, pero entonces me di cuenta de que algo trascendental estaba sucediendo, porque si no no se estarían metiendo tanto conmigo.

¿Por qué cree que ocurrió eso? ¿Desconocimiento, clasismo cultural?

Por las dos cosas. Estaba la parte del clasismo cultural: Los que tienen el conocimiento pero prefieren que el pueblo siga desconociendo, que es la base de todo el sistema capitalista. Tenían la información pero querían seguir clasificándola como algo chabacano, pachanguero. Y luego estaban las personas que no tenían la información y se dejaban llevar por los medios. Pero ahora esa barrera se ha roto. Todas las clases sociales escuchan músicas parecidas, y eso hay que agradecérselo a las plataformas digitales.

Spotify se ha cargado el elitismo musical.

Algo así, efectivamente.

¿Recuerda cuál fue exactamente la primera fusión que hizo entre la electrónica y la música latina?

Sí, utilicé acordeones de vallenato mezclados con un beat de música dance. Cuando iba de gira a Colombia, antes de mis sesiones siempre me teloneaba un artista local que ponía música folclórica, vallenatos, cumbias, salsa... Me enamoré de ese sonido y me pareció súper interesante fusionarlo con electrónica.

Del cero al diez, ¿qué puntuación le da a «Despacito»? Como composición, no como fenómeno.

La producción la hizo un amigo mío, y creo que le dio una vuelta al reguetón de siempre y que lo hizo más delicado, con instrumentos que le dieron un toque más folclórico y menos pachanguero. La letra la hizo otra amiga mía, Erika Ender, y nación como una canción romántica que se convirtió en algo de baile. En ese punto, Daddy Yankee creo que fue el que le dio el rollo comercial. La puntuación a nivel artístico y de la compañía es de diez. Porque se han puesto una meta y la han cumplido, y de paso han abierto las puertas de la industria musical internacional al castellano.