INFLUENCIAS DEL JAZZ

ANTONIO IGLESIAS
Actualizado:

Obras de J. Turina, G. Gershwin, E. Halffter y M. Ravel. Int.: Sinfónica de de RTVE.

Director: A. Leaper.

Solista: L. Morales (piano).

Lugar: T. Monumental. Madrid.

Fecha: 11-XII-03

El jazz posee tantos puntos de interés musical, como para poder influenciar a la mayor parte de los compositores europeos de la primera mitad del siglo XX y, claro está, nada digamos de los propios americanos, que este es el caso del neoyorquino, George Gershwin (1896-1937). Su magnífica ópera «Porgy and Bess» y, todavía más, su inefable partitura «Rhapsody in Blue», así nos lo confirman, por encima de la sorpresa que tuvo conmigo, el todopoderoso Aaron Copland, cuando hube de confesarle mi admiración hacia el autor del «Concerto para piano y orquesta, en Fa mayor», que acabamos de volver a aplaudir, en el interesante programa del Teatro Monumental, que tuvo lugar en la tarde del viernes.

Improvisación

Es la improvisación uno de los principales recursos y atractivos del jazz, algo que concurría en el repertorio organístico y que, por desgracia, va desapareciendo. El piano de Gershwin, no lo olvida y su teclado es fácil, mejor dicho, diáfano, atenidos a su manera de escribirlo, pero que ya en la realidad traductora resultará dificilísimo, porque llega hasta rozar lo supervituosista. Hace falta un solita como Leonel Morales, que lo entiende así para superar la dificultad y salir más que airoso de todo problema: gran técnica de holgada disposición, gama múltiple de sonoridades y buen criterio hacia el «blues», así como trepidante y seguro en el «Allegro agitato» de su final. Ante los reiterados aplausos, hubo de conceder un «bis».

El resto del programa, abierto con «La procesión del Rocío», de nuestro Joaquín Turina, lena su segunda parte con fragmentos del ballet «Sonatina», de Ernesto Halffter (maravilla entre un neoclasicismo y el hoy de lo politonal), y con ese maravilloso fresco de la «Rapsodia española» de Maurice Ravel, completó un asesión cuyo aludido interés hemos de agradecer a la batuta rectora de Adrian Leaper, que pudo agrandar una admiración al frente de los excelentes mimbres de la Orquesta Sinfónica de TVE.