El cantante de jazz americano Gregory Porter
El cantante de jazz americano Gregory Porter - AFP

Gregory Porter homenajea a Nat King Cole en el Teatro Real

El músico estadounidense ganador de dos premios Grammy al Mejor Álbum Vocal de Jazz despidió el concierto con dos bises y el patio de butacas en pie

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El músico estadounidense Gregory Porter se ha ganado esta noche a pulso los repetidos aplausos del público del Teatro Real en un concierto con doble bis en el que ha realizado un repaso a su trayectoria musical, con varios temas de anteriores álbumes y de su nuevo trabajo, «Nat King Cole and Me».

La Sala Principal del Teatro Real, en el marco del Universal Music Festival, ha sido el escenario escogido para recibir a Gregory Porter, que ha afirmado sentirse «muy feliz de estar aquí», antes de anunciar a su público que primero interpretaría varios temas de sus álbumes «Liquit Spirit» y «Take Me to the Alley», ganadores en 2014 y 2017 respectivamente del premio Grammy a Mejor Álbum Vocal de Jazz.

La banda formada por piano, bajo, batería, saxo tenor y hammond ha comenzado a sonar antes de que la figura imponente de Gregory Porter, de 1,90 de estatura apareciera imponente en el escenario, enfundada en un elegante traje gris con pajarita roja y la clásica gorra plana que le caracteriza.

Porter ha comenzado con «Holding on» y seguidamente ha dado paso al tema «On my way to Harlem» del disco «Be good», en el que el californiano no ha parado de chasquear los dedos y mover las manos marcando el ritmo de una banda pletórica, que ha sido recibida en casi todos los solos con sendos aplausos de un público partícipe, que acompañó en casi todo momento a los intérpretes.

Con «Take me to the alley» Porter ha demostrado que es heredero de grandes figuras del jazz como Marvin Gaye o Donny Hathaway, en un recital en el que ha confirmado todas las sospechas de su excepcionalidad, ejerciendo un liderazgo inteligente sobre unos músicos que han tenido la oportunidad de brillar junto al protagonista.

A pesar de que había sido anunciado como un recital centrado en su último trabajo, el cantante de jazz más descargado de internet ha decidido recorrer todos los rincones de su obra, y antes de entrar de lleno en «Nat King Cole and Me», ha sorprendido a su público con el ritmo soul de «Dont lose your steam» o la sensibilidad de baladas como «Hey, Laura», junto al pianista Chip Crawford.

Con «Liquid Spirit», uno de sus temas más conocidos, Porter ha querido jugar con el patio de butacas, que se convirtió en un improvisado conjunto de góspel tocando las palmas al ritmo del intérprete. «Tocad las palmas al ritmo de vuestro corazón», clamaba el cantante, dejando muy claro que la música religiosa fue su primera escuela.

Pero Porter no iba a dejar pasar la oportunidad de realizar su pequeño homenaje a uno de los mayores intérpretes del Cancionero Americano y «su padre musical», Nat King Cole y a mitad del concierto dio un pequeño giro, interpretando junto al pianista uno de los temas más conocidos del Cole: «I love you (for sentimental reasons)».

«Esta canción es muy importante para mí. Cuando era pequeño escuchaba a Nat en ausencia de mi padre» ha declarado el músico, que ha afirmado que las canciones de Cole no hablan tanto «de amor romántico» sino de «amor universal y optimista».

Nada más pronunciar las palabras «Mona Lisa», el músico ha arrancado un gran aplauso, que anunciaba uno de sus temas más íntimos, para dar paso después a «Musical Genocide», donde el californiano y su banda se permitieron homenajear a la Black Music con el tema «Papa was a Rolling Stone» de The Temptations.

Porter no ha escatimado en recursos, modulando su voz estratosférica, acompañada de suaves movimientos con las manos y chasqueos o acercándose y alejándose del micrófono en varias ocasiones, para interactuar con los músicos y también con el público, al que animó a cantar el estribillo de «No love dying».

Tras largos aplausos y la despedida del músico llega el bis, que ha puesto en pie al público del Teatro Real con el tema «Quizás, quizás, quizás» del compositor cubano Osvaldo Farrés, adoptado por Nat King Cole en el 58 e interpretado por Porter en un perfecto español.

Tras una hora y media de concierto, el patio de butacas aún le pedía más al «jazz man», que ha ovacionado al artista durante cinco minutos, lo que ha ocasionado un segundo bis, en el que Porter ha interpretado «Free», tema en el que se ha hecho ver el virtuosismo musical de la banda y con el que los músicos han ido abandonando uno a uno el escenario.