Graham Vick fotografiado en Madrid durante la entrevista. Daniel G. López

Graham Vick: «Mi responsabilidad es hacia el compositor y el libretista, y no hacia el público»

MADRID. Susana Gaviña
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Graham Vick confiesa que es difícil explicar en cinco minutos el trabajo de cuatro semanas, pero aún así se afana por resumir la esencia de la obra y cómo ha decido llevarla al escenario del Teatro Real. Con dos experiencias anteriores a sus espaldas, Vick reconoce que lo que más le atrajo de este montaje y lo que lo hace diferente a sus dos trabajados anteriores fue la posibilidad de realizarlo con «un cantante-actor» que interpretaba el papel de Rigoletto por primera vez. «El hacerlo con Carlos Álvarez me ha permitido ver la obra con nuevos ojos y esta nueva interpretación me ha ayudado a entender por primera vez el corazón de esta ópera».

MATRIMONIO Y FAMILIA

En este «Rigoletto» Vick se ha acercado directamente al texto, «pero con mi propio punto de vista», asegura. El libreto, escrito por Francesco Maria Piave e inspirado en el texto «Le roi s´amuse» de Victor Hugo, está situado en el siglo XIX, sin embargo, el director británico reconoce que la suya es «una interpretación contemporánea». «No soy capaz de verla a través de los ojos del XIX sobre todo porque se han producido grandes cambios en los últimos 30 años respecto a nuestra concepción del matrimonio y la familia. La relación de Rigoletto con Gilda tiene ahora un público distinto, pues las familias pueden estar formadas por un solo padre».

«Rigoletto» presenta la dramática relación de un bufón con su hija, en la que Vick ha profundizado de manera muy especial. «Cuando Rigoletto está con Gilda se muestra cariñoso y ése es el verdadero Rigoletto». Sin embargo, reconoce también que existen muchos Rigolettos, «aunque muchas de sus conductas, la locura, la crueldad, son impuestas por el mundo». El bufón representa la deformidad y la fealda, que se refleja con una joroba -reproducida en un traje de látex que vestirá Carlos Álvarez- que según Vick es la metáfora de la «cruz que llevabamos cada uno de nosotros, nuestras propias responsabilidades a la que muchas veces nos negamos a enfrentarnos. La joroba -añade- es un desafío ante el que falla Rigoletto que al final mata a su parte más bondadosa». Vick reconoce que se trata de una visión pesimista de la obra pero que recientemente se ha visto confirmada por los atentados realizados contra Nueva York y Washington. Sin embargo, asegura que «no ha pasado nada nuevo que no existiera ya en este mundo. Lo que sucede es que ahora hay menos salida».

REALISMO CINEMATOGRÁFI CO

La escenografía y el vestuario están situados en el Renacimiento ya que su movimiento de escena «encuentra sus bases en el siglo XVI», aunque según el director británico no responde a un «realismo cinematográfico». ««Rigoletto» aborda un mundo de sentimientos y las imágenes del escenario no deben transmitir una realidad cotidiana».

Para Vick, que ha desarrollado una amplia trayectoria como director de escena en los mejores teatros del mundo y que posee además una sólida formación musical, la esencia de una producción de ópera consiste «en llegar al corazón del texto y la música y no en su apariencia», responde cuando se le pregunta por los detalles del vestuario. Sin embargo, es justo la apariencia la que ha provocado que la presencia de Graham Vick en el Real no sea del todo idílica, ya que para aceptar esta producción exigió el cambio del tenor que tenía que interpretar el papel del Duque de Mantua, el venezolano Aquiles Machado, reemplazado por Giuseppe Sabbatini. «El duque de Mantua es un hombre que lo tiene todo: belleza, dinero y poder y vive feliz para siempre. Y es esencial que aparezca como un Apolo para entender la obra». Incómodo por la insistencia de la prensa por conocer los detalles de esta sustitución, Vick zanjó el tema afirmando que Sabbatini es un gran cantante «estoy muy contento con él, y no hubiera aceptado a un intérprete que no cantará maravillosamente».

CONTROVERTIDO

Tampoco le importa la reacción del público ante la ausencia de Machado, uno de los alumnos predilectos del desaparecido Alfredo Kraus y que se ha ganado el cariño y respeto del público español. «Mi responsabilidad es hacia el compositor y el libretista, y no hacia el público». Sin embargo, este aparente desdén por los espectadores no es tal. «He sido controvertido -reconoce-, pero lo que pretendo es disfrutar cada vez más con los montaje y que a la gente le guste lo más posible». Sobre este «Rigioletto» mantiene que «no está planteado como una provocación, sino como un invitación para ver la verdad dramática de la ópera».

Reiterando que no quiere que sea rechazada por el público. «Me hace feliz que los espectadores los pasen bien y entiendan la obra».

El reparto, encabezado por Carlos Álvarez, como Rigoletto, lo completan, en los principales papeles, Isabel Rey, como Gilda, y Giuseppe Sabbatini, en el rol del duque de Mantua. Daniel Lipton dirigirá desde el foso a la Orquesta Sinfónica de Madrid.

Destacar, asimismo, que la representación podrá ser seguida en directo y completa desde una gran pantalla instalada por Telemadrid en la plaza de Oriente. Esperemos que la lluvia no lo impida.