La gira secreta de Pink Floyd por España, tocando versiones de los Beatles

Los dos cantante del grupo, Syd Barrett y David Gilmour, recorrieron nuestro país en 1965 antes de hacerse famosos

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Apenas estuvieron juntos en Pink Floyd, solo unas semanas, antes de que David Gilmour sustituyese definitivamente a Syd Barrett al micrófono cuando éste perdió la cordura. Pero los dos eran muy amigos desde que se conocieron en el colegio, se mudaron juntos de Cambridge a Londres, se movían en los mismos círculos de aficionados a las artes y habían compartido aventuras de adolescencia antes de que su banda conquistase el mundo. Una de las más increíbles, una travesía homérica que no ha quedado reflejada en los anales del pop (sólo unos pocos cronistas han escrito sobre ella), tuvo lugar en España.

En 1965, el año de la formación de Pink Floyd, los dos cruzaron el Canal de la Mancha con sus mochilas y sus guitarras, para emprender una «gira» francesa y española, tocando canciones de los Beatles por la calle para recaudar lo justo para seguir viajando. Así lo han recordado los propios Pink Floyd en su cuenta de Twitter, donde han preguntado si alguno de sus seguidores presenció una de esas actuaciones, y qué versiones de los cuatro de Liverpool interpretaron.

Lo más increíble es que han tenido un aluvión de respuestas, muchas de ellas en tono de broma («Set the Controls for Penny Lane», «Lucy in the Sky with Crazy Diamonds», mezclando títulos de ambas bandas), pero algunos seguidores aseguran que les vieron tocar canciones como «A Hard days night», «Help» o «Ticket to ride», a pesar de que cuesta creer que alguien los reconociese, ya fuese en aquel momento o cayendo en la cuenta años después.

El regreso de Syd Barrett

Hay otra historia que relaciona al cantante fundador de Pink Floyd con España, que está aún más rodeada de misterio. De hecho, es difícil distinguir entre la realidad y la leyenda. Se sabe que en agosto de 1967 estuvo en las islas Baleares junto a algunos amigos y el propio Roger Waters (hay algunas fotos de aquel viaje).

Pero desde hace unos diez años, ha circulado una historia que cuenta que Syd Barrett hizo dos viajes en solitario al norte de España a mediados de los setenta (ya alejado de Pink Floyd), pasando por varios lugares de Galicia (algunos aseguran que también fue a Extremadura y Andalucía). Al llegar a Orense, le recomendaron visitar el Real Monasterio de Santa María de Oseira y quedó tan fascinado por el lugar que se quedó allí a vivir unos meses. Esta improbable experiencia mística del artista británico habría ocurrido entre septiembre y diciembre de 1976, y después se habría repetido de abril a junio de 1977, un período en el que, según la leyenda, compuso y grabó en un magnetófono una veintena de canciones inspiradas por las obras que leyó en la biblioteca del monasterio.

Según esta bizarra historia, Barrett le regaló la cinta a un monje, que se la entregó a Gema Noya, promotora de una discográfica pirata local de La Coruña llamada Nonsense Music, quien en 1978 la editó en vinilo con el título de «Spanish grass (twenty songs about space and siesta)» para regalarla a sus amistades con la promesa de no distribuirla ni copiarla nunca (aunque presuntamente se llegaron a pinchar tres de los temas del disco en el programa de la radio coruñesa El Lado Salvaje). Después, envió una copia a Barrett a Inglaterra y quemó la cinta original en la playa de Carnota, antes de irse a vivir a una comunidad budista del Nepal. Todo tan inverosímil que no podía ser otra cosa que una ficción: al parecer, se trata de una historia inventada por un periodista coruñés, que se publicó en un fanzine como si fuera real y desde entonces ha ido de boca en boca hasta convertirse en leyenda urbana.