Una imagen de la ópera «Fuenteovejuna»
Una imagen de la ópera «Fuenteovejuna» - Ópera de Oviedo
CRÍTICA DE ÓPERA

«Fuenteovejuna», los límites de la justicia

Brillante estreno en Oviedo de la versión operística de la obra de Lope, compuesta por Jorge Muñiz

Actualizado:

El teatro Campoamor tiene la segunda temporada de ópera en antigüedad de España. Es uno de los recintos líricos históricos de nuestro país, con presencia de grandes voces internacionales y, también, con un apoyo continuo y decidido por los profesionales de nuestro país. De esto último no pueden presumir otros teatros que multiplican exponencialmente los recursos económicos de los que dispone la Ópera de Oviedo.

Había, no obstante, una asignatura pendiente, la de un estreno absoluto. Este año se materializó con una apuesta arriesgada que, al final, se convirtió en éxito apoteósico y que no fue otra que la de llevar al formato operístico «Fuenteovejuna», de Lope de Vega.

Un equipo cien por cien español se volcó en un reto que no era nada fácil. El compositor Jorge Muñiz, que actualmente reside en Estados Unidos, apostó por una partitura capaz de conjugar la tradición con la modernidad. Fusionó las músicas del pasado con las de nuestro tiempo, con un sentido rítmico arrollador y perfecta delimitación de la tragedia en un continuo crescendo dramático que encontró en la reescritura impecable del original de Lope por parte del escritor asturiano Javier Almuzara cómplice perfecto. Ambos tejieron una estructura dramatúrgica de sólida factura y alta ambición artística sobre la que cimentar la representación.

Con este punto de partida Miguel del Arco construyó una versión de la obra arriesgada y sin la menor concesión. Acercó la acción a nuestro tiempo, llevando al espectador de inmediato a un imaginario colectivo muy presente con asuntos tan candentes como el de la manada o la depredación del espacio natural, a través de las sucesivas capas de envilecimiento que degradan cada día nuestro devenir ciudadano; también al cuestionamiento de los límites de la justicia, a los peligros que acechan detrás de soluciones a la brava y aparentemente justas. Apoyado en una sensacional escenografía de Paco Azorín, levantó Del Arco a cada personaje con carácter preciso, esculpido con trazo escultórico. El carácter coral de la obra reforzó al elenco y al propio coro del teatro, sensacional en su cometido trascendente, y bien apuntalado por el trabajo del maestro Santiago Serrate desde el foso. En el reparto hay que destacar las sensacionales prestaciones de Mariola Cantarero, ejemplar Laurencia, y Damián del Castillo, impecable villano, así como el resultado de José Luis Sola como Frondoso y el del resto de un elenco en que todos los integrantes realizaron un relevante esfuerzo escénico y también vocal, con una tesitura aguda muy exigente. Estoy seguro que esta nuevo renacer lírico de «Fuenteovejuna» puede tener recorrido en otros teatros. La calidad de la obra lo merece con creces.