Un fraseo con raíces negras

Por Teddy BAUTISTA
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Se nos ha ido el Beatle más tímido e introvertido, un tipo escurridizo tras la sombra enorme de Lennon y McCartney, y al que casi no se empezó a tomar realmente en serio hasta que el grupo grabó su maravillosa «Something». Era un guitarrista soberbio que había asumido lo mejor del blues y del rock negro americano. La primera vez que le oí tocar en directo con The Beatles, su fraseo me recordó al del gran B. B. King; fue en el show de Ed Sullivan en 1964. Los Canarios estábamos grabando un disco en Nueva York y nos dejaron asomarnos al estudio de televisión, donde el grupo inglés actuaba ante no más de sesenta personas. Recuerdo como si fuera ayer el sonido de su guitarra, tan empapado de raíces negras.

Anecdóticamente puedo decir que escuché por primera vez la música de los Beatles en circunstancias muy curiosas. A finales de 1962, Cliff Richard y The Shadows rodaban en Las Palmas la película «Vacaciones de verano». Yo tocaba los fines de semana con un grupo en el hotel donde ellos se hospedaban; una noche se pusieron a hablar con nosotros y nos pidieron permiso para tocar. Para nuestra sorpresa, no interpretaron sus propias canciones, entonces en lo más alto de las listas, sino una música para nosotros extraña, era de The Beatles. Poco después, en 1963, Los Ídolos, que así se llamaba nuestro grupo, realizamos nuestras primeras grabaciones, entre las que había tres canciones de los chicos de Liverpool: «Please, please me», «Love me do» y «Can´t buy my love». Qué lejos queda ya todo, pero la música permanece.