Experimentos

Por ALBERTO GONZÁLEZ LAPUENTE
Actualizado:

Es posible que en un primer impulso fuera la intuición la que decidiera al Centro para la Difusión de la Música Contemporánea y a la Joven Orquesta Nacional de España a la creación de la Academia de Música Contemporánea. Aun siendo así, es obvio que luego la razón ha organizado el proyecto situando a Arturo Tamayo como director, coordinando el trabajo que sobre las obras se hace en el Aula de Música de la Universidad de Alcalá de Henares y organizando diversos conciertos donde se acaba por poner en evidencia lo realizado. Al fin y al cabo, la sola observancia del entorno está llena de estímulos, pues nunca como ahora ha existido un grupo tan sustantivo de jóvenes intérpretes con semejante calidad y no menos apertura de miras hacia la totalidad de la música.

Que la realidad ha mejorado está fuera de cualquier discusión y tal vez haya llegado el momento de transferir conceptos, dejar de pensar en un público especializado para señalar la presencia de un público interesado, de observar que lo que se impone es el intérprete «culto» y, por tanto, también preocupado por la música de nuestro tiempo, antes que el intérprete consagrado al repertorio contemporáneo, y acabar reconociendo que trabajar la música de hoy es hacerlo sobre la de mañana. Por todo ello, presentar un programa con «Circles» de Luciano Berio y «... sur incises...» de Pierre Boulez puede parecer una mirada sobre la más próxima modernidad aunque suenen inverosímiles los cuarenta años de la primera de las obras.

Puede que sea éste el motivo por el que la obra de Berio se escucha ahora con una comodidad no exenta de admiración ante lo desbordante de las ideas, mientras el Boulez postrero sigue inquietando por su laberíntica realización. Cualquier consideración es posible porque las obras llegaron de la mano de algunos de los miembros de la Academia de Música Contemporánea, demostrando que el proyecto es toda una realidad y que el trabajo con Tamayo sirve para enriquecer lo que ya de por sí es estimable. La oportunidad es extraordinaria para ellos y no menos para quienes desde el público quieran mostrarse dispuestos a ser coprotagonistas de un presente digno de vivirse.