El público abarrotó el Auditorio Nacional también desde el exterior se siguieron los últimos conciertos
El público abarrotó el Auditorio Nacional también desde el exterior se siguieron los últimos conciertos - AGL

Éxito de Víctor Pablo Pérez en la prueba del 9, un maratón de novenas sinfonías que encantó al público

Dirigió cinco orquestas madrileñas para interpretar sinfonías de nueve autores, de Mozart a Mahler

MADRIDActualizado:

Quienes curioseen en esto de la música sabrán que el nueve es un número de poco fiar (ver ABC del 7 de febrero: «¿Qué hay de verdad en la maldición de la novena sinfonía?»). Nueve sinfonías escribió Beethoven y Franz Schubert, dejando apuntes de la décima. Dvorák igualó la marca. Bruckner y Mahler tropezaron con el límite dejando obras incompletas... Ante semejantes antecedentes sólo cabe tachar de temeridad el propósito de convocar la cuarta edición de «¡Solo música!», bajo el provocador título de «Nueve novenas». Pero es que el maratón musical celebrado ayer llevaba la firma de una organización de gestas como el Centro Nacional de Difusión Musical (Cndm) siempre capaz de números imposibles.

Comenzaba la jornada a las diez y media de la mañana con varias fanfarrias en las puertas del Auditorio Nacional de Música y el público esperaba hasta la conclusión prevista más allá de las doce de la noche con fuegos artificiales acompañados por la famosa partitura de Haendel: «fuegos de verdad y música enlatada». Una excepción en un día en el que, sin solución de continuidad, es escucharon sinfonías de Beethoven en versión pianística (Miguel Ituarte, Juan Carlos Garvayo, Eduardo Fernández, Miriam Gómez-Morán, José Menor) y varias otras que Víctor Pablo Pérez dirigió en cinco conciertos a otras tantas orquestas madrileñas. Los últimos conciertos transmitidos en directo a través de una pantalla gigante colocada en la puerta del Auditorio.

Si algo ha distinguido la carrera del actual titular de la Orquesta de la Comunidad de Madrid es la seriedad en el trabajo y la honradez artística. Sin escatimar esfuerzo, dando lo mejor de sí mismo, Víctor Pablo Pérez abordó la novena de Beethoven a través de una versión de absoluta contundencia. La Sinfónica de Madrid, que todos los años interpreta la obra en Navidades, la tiene en dedos. El Coro Nacional la domina desde tiempo inmemorial. Los cuatro solistas (Raquel Lojendio, Marina Rodríguez Cusí, Gustavo Peña, David Menéndez) la abordaron sin fisuras. Era sólo el principio. La Orcam vino luego a dar lo mejor de sí misma ante la partitura de Schubert que sonó grande que no grandiosa, y el guiño español a través de la encorsetada sinfonía del dieciochesco Ramón Garay. Al mediodía el esfuerzo era ya tenaz, aun faltando lo más difícil.

Así estaban esta noche las inmediaciones del Auditorio Nacional
Así estaban esta noche las inmediaciones del Auditorio Nacional - AGL

Así la Sinfónica de RTVE interpretó a Mozart y Bruckner, siempre (estilo del maestro) con sentido energético, ordenado, sin concesiones, dominador y definitivo. Calidad instrumental y personalidad orquestal afloraron en un concierto culminante. Y aún la Joven Orquesta Nacional de España ante el reto más complejo: la novena de Mahler. Música postrera, de madurez, emocionante, comprometida en lo técnico y en lo expresivo. El mejor final posible para una jornada que llenó el auditorio de espectadores, de entusiastas y entusiasmados que concluyeron con una ovación antológica al maestro dentro y fuera del auditorio.

Alguien como Víctor Pablo Pérez se merecía esta oportunidad. Otros directores habrá con mayor presencia mediática, otros más especialistas en algún repertorio, los hay con personalidad arrolladora, pero en el panorama nacional es muy importante el trabajo de fondo y la sensatez musical. El actual devenir artístico de la Orcam apunta en este sentido y el concierto que han dado en ¡Sólo música! ha sido una revelación para muchos a tenor de los comentarios. El mérito es de Víctor Pablo Pérez, alguien que no olvidará un día como el de ayer. También está ya en la mente de quienes le acompañaron y lo disfrutaron. El Cndm ha vuelto a hacerlo posible.