Estrenos de Torá, Turina, Lazkano y Pilar Jurado en Alicante

Leopoldo HONTAÑÓN
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Festival Internacional de Música Contemporánea. «ArtResonanz». «Octeto Ibérico de Violonchelos». Solista: Pilar Jurado. Teatro Arniches. Alicante. 5 y 6 de octubre.

Llegó el grueso de los estrenos mundiales. Sólo entre los dos conciertos que acoplo en el presente comentario se han producido cuatro, tres de ellos fruto de otros tantos encargos del CDMC.

En el primero de esos conciertos, protagonizado por el conjunto austriaco «ArtResonanz» que dirige la pianista asturiana Isabel Pérez Requeijo, fue «In der bruchlosen Ferne, dans la crevasse du temps», de José Luis Torá (Madrid, 1966), el título presentado. Escrito para cinco instrumentistas que manejan violín, chelo, flautas, clarinetes y percusión, se manejan en él como elementos conformadores de su misma esencia musical el estatismo y el cuasisilencio, sin que sea posible adivinar si los resultados llegan a explicar todas las enrevesadas, pretenciosas y subjetivas especulaciones que el autor manifiesta haberse planteado. En cualquier caso, la obra no sacó al conjunto de la sesión de una doble plana impresión: la de moverse en el lenguaje dentro de un epigonismo demasiado deudor de la Segunda Escuela de Viena, y la de tampoco añadir en lo traductor demasiada imaginación ni en variantes expresivas, ni en soluciones de técnica ejecutora. De modo que hasta llegar a la «Sinfonía de cámara número 1», de Schoenberg, todo parecía más de lo mismo: desde los «Rounds II», de Haubenstock, a pesar de estar revisados en 1992, hasta «Gereist in Feldern», de Fuchs, estreno en España, pasando por la «Assonance III», de Jarrell, e incluso la citada novedad de Torá.

Todo lo contrario de lo que sucedió al día siguiente con ese «Octeto Ibérico de Violonchelos» que se sacó de la manga Elías Arizcuren hace doce años en Amsterdam y cuya nueva actuación admira por su inquebrantable entusiasmo y su cada vez mayor capacidad para convertir semejante unitaria fuente sonora en permanente demostración de riqueza tímbrica e interválica, que «a priori» pudiera antojarse inalcanzable para el vehículo. El éxito fue redondo.

A la espléndida demostración del equipo traductor le ayudó el acierto que demostraron en sus trabajos los tres compositores que estrenaban con carácter absoluto. Con propuestas muy diversas, tanto quedó confirmado el magisterio creador de José Luis Turina en su «Paráfrasis sobre Don Giovanni», como las espléndidas realidades con cosas que decir en que van convirtiéndose Ramón Lazkano -con sus «Cuatro canciones sobre poemas de Luis Cernuda»- y quizás especialmente Pilar Jurado, formidable transmisora ella misma con su limpísima voz de soprano, de las cuatro secciones no interrumpidas de su «De todo al infinito», sobre poemas, estupendamente entendidos y diseccionados, de Antonio Maura. Franco Donatoni y Iannis Xenakis completaban un ejemplar programa, ejemplarmente ofrecido.