Enrique Urquijo: en un rincón del alma
Los cómic, otra pasión de Enrique Urquijo. Aquí, leyendo un ejemplar de Metal Hurlant /ABC

Enrique Urquijo: en un rincón del alma

Tal día como hoy de hace diez años, el músico moría en un portal del barrio de Malasaña

POR MANUEL DE LA FUENTE
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Cuando en la barra de tu bar (podía ser el Penta, la Vía, el Honky) ya ves demasiados vacíos a derecha e izquierda, cuando en el futbolín de tu vida hay demasiados muñecos rotos, sólo y sólo entonces te has hecho viejo, cuando “llega un momento en que te haces viejo de repente, sin arrugas en la frente, pero con ganas de morir”, como cantaron los Celtas Cortos. Hace diez años, diez años tal día como hoy, ya de anochecida, en que nos hicimos viejísimos de repente, cuando en una calle del barrio, del suyo, del nuestro, del de casi todos, en Malasaña, calle del Espíritu Santo, Enrique Urquijo, alma, corazón y vida de Los Secretos durante tanto tiempo, de Los Problemas en las últimas temporadas, cruzaba su última frontera, solitario como casi siempre, a lomos del caballo de su desesperanza, perdido definitivamente el norte de su brújula y de sus días, ese norte que buscó sobre un escenario, y luego al bajarse (jamás fue vulgar, jamás) en el amor, en las canciones, esas canciones que siempre parecieron costurones en su vida y en la nuestra.

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