Elvis Costello, vuelta a la carretera tras el «susto» del cáncer

Su nuevo disco «Look Now» es uno de los lanzamientos discográficos destacados de este viernes

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  1. Elvis Costello «Look Now»

    Ay, los tabloides. El pasado mes de julio, Elvis Costello canceló el resto de conciertos de su gira europea para recuperarse de una operación en la que le fue extirpado un tumor. A un periodista de la prensa británica se le ocurrió que la noticia quedaría mejor añadiendo las palabras «muy agresivo», y se desencandenó el bulo. Cientos de diarios (incluido este, nostra culpa) se apresuraron a hacerso eco del «delicado» estado de salud del artista londinense, pero mírenle ahora.

    «Look now», así se llama el nuevo disco que grababa el ilustre gafapasta cuando el «susto del cáncer» (así lo describió él mismo) apareció en su vida. Suerte para todos que fuera sólo eso, un susto, porque Declan McManus ha vuelto muy a lo grande.

    Este trabajo producido por Sebastian Krys, un tipo que ha medrado en los ocho años que Costello ha permanecido alejado de los estudios (desde «Nationl Random», 2010), está lleno de canciones maravillosamente construidas que se convierten en inolvidables a la primera escucha, como «Under Lime», «Burnt sugar is so sweet», «The final Mrs. Curtain» o «Dishonor the stars». Letras sutiles y melodías enriquecidas con ingenio en impepinables joyas de pop contemporáneo que rejuvenecen a su autor y acreditan su relevancia en estos tiempos revueltos.

    El sonido cristalino y envolvente de Krys se revela ideal para un compositor ajeno a modas y tendencias, que consigue sonar fresco otra vez sin dejar de evocar soul y clasicismo Brill Building con su estilo más reconocible, con bastantes ritmos bailables y vibrato a go-go en un álbum atemporal que merece colocar muchas, muchas de sus canciones en el siguiente «best of» del señor McManus.

    8 / 10

    NACHO SERRANO

  2. John Grant «Love Is Magic»

    Cada vez más a gusto en ese pellejo de saltimbanqui electrónico que se enfundó tras enterrar a los Czars, John Grant va un poco más lejos en su apuesta por la canción servida entre sintetizadores, ritmos espejos y delirantes carcajadas y consigue que «Grey Tickles, Black Preassure», su anterior trabajo, parezca un álbum la mar de convencional. «El amor es magia, te guste o no», repite el estadounidense en «Love Is Magic», despampanante corte titular de un disco con el que Grant centrifuga el pop electrónico de los ochenta y remezcla a Sebastien Tellier con Suicide para acabar exprimiendo hasta la última gota de una catálogo de relaciones amorosas profusamente expuesto.

    Con el humor, afiladísimo y deslenguado, campando a sus anchas, y un completísimo surtido de sintetizadores marcando perfil bailable y basculando entre las tinieblas de unos New Order a pan y cuchillo («The Common Snipe») y la euforia italo-disco de «Diet Gum», Grant juega con la superficialidad aparente -ahí están esos armazones falsamente discotequeros, esa levedad rítmica en la que consigue encajar un número asombroso de palabras- para acabar construyendo una obra ambiciosa, compleja y extrañamente introspectiva. Un disco de electrónica de autor con el que Grant se reafirma como travieso trovador sintético y añade un par de galones a un currículum que le permite aparecer en calzoncillos y medio enjaulado en la portada del disco y quedarse tan pancho.

    7,5 / 10

    DAVID MORÁN