El cantante de Depeche Mode Dave Gahan, durante su concierto en el NOS Alive
El cantante de Depeche Mode Dave Gahan, durante su concierto en el NOS Alive - EFE

Depeche Mode pone a bailar a miles de fans en Lisboa

El grupo británico provoca el delirio en el festival NOS Alive, dos noches después de que una mujer se pusiera de parto durante el concierto de The XX

Actualizado:

Justo después de anunciarse las nuevas fechas de Depeche Mode en Barcelona (7 de diciembre) y Madrid (16 del mismo mes), la banda británica desplegó su espectacular pop electrónico en Lisboa la noche del pasado sábado 8 de julio. La cita agotó las entradas hace meses en el festival NOS Alive, con sede en Algés, a las afueras de la capital portuguesa, y colmó con creces las expectativas de los miles de fans aglutinados en el Paseo Marítimo para rendir pleitesía a Dave Gahan y sus compinches.

A priori, una incógnita flotaba en el ambiente: ¿concierto marcado por la densidad o una sucesión de clásicos para la pistas de baile? Las dudas no tardaron en despejarse, con solo un interludio descendiente en forma de «Somebody». Lo demás arrebató al personal con la mejor versión del histórico grupo de Essex, una maquinaria tecnificada con 36 años atrás de trayectoria a sus espaldas y dos muertes clínicas superadas en el cuerpo y alma de su carismático líder, reanimado en su día por los médicos de un hospital de Los Ángeles con claros síntomas de excesos con las drogas.

Los clásicos

El diáfano sonido estimulaba los oídos y ponía las piernas en danza, que no había tiempo que perder para disfrutar de sus grandes éxitos. El tema inicial de su reciente álbum «Spirit», «Going backwards», dio el pistoletazo de salida a una sesión irresistible que solo tuvo dos momentos más del irregular retorno discográfico de estas superestrellas: «Cover me» y, cómo no, «Where’s the revolution».

Pero cuando el retrovisor de de DM se puso en marcha, ya nadie podía pararlos. De «Barrel of a gun» hacia sus comienzos, con paradas en «Pain», «In your room», «World in my eyes», «Wrong» o «Everything counts», definida a través de un inusual y casi irreconocible preludio electrónico.

Y no, tampoco se olvidaron de «Stripped», «Enjoy the silence» y «Never let me down». Un itinerario de energía desatada, con Mr. Gahan moviéndose en un estilo más felino que nunca y con su característica exhibición de ambigüedad sensual-sexual.

Por si alguien pensaba que varios de sus emblemáticos himnos se quedarían en el tintero, un breve descanso dio el relevo a una sola (pero intensa) tanda de canciones extra. «¿Es ‘Home’ lo que está sonando?», se preguntaba más de uno en espera de empalmar posteriormente con la solvencia «high tech» del brillante DJ local Switchdance. En efceto, lo era, como también se ceró la velada con un trío de ases llamados «Walking in my shoes», «I feel you» y «Personal Jesus», todo un broche de oro a una decidida convocatoria en pos de los Depeche Mode más hedonistas… para delirio de sus devotos, sin apenas instantes para relajarse entre semejante desfile de iconos sonoros de las cuatro últimas generaciones.

Era la última noche de NOS Alive, que cada vez encandila más a los aficionados españoles, en vista de que la infraestructura montada por iniciativa de su director, Álvaro Covoes (responsable también del Festival de Fado de Madrid y Sevilla), ofrece unas prestaciones de alta calidad en medio de un entorno donde el excelente criterio se conjuga con la comodidad para facilitar el disfrute de la gente. De hecho, la estación de cercanías de Algés se alza a tiro de piedra del recinto.

Con anterioridad, The XX había descargado su ‘revival’ de la onda siniestra ochentera con división de opiniones en las filas de sus acólitos. Por cierto, durante su actuación una mujer se puso de parto en el seno de la multitud. La trasladaron urgentemente al hospital, donde varias horas después nació el primer bebé festivalero de NOS Alive.

¿Y qué ocurrió en uno de los espectáculos más ansiados del año en Portugal? Pues que los Foo Fighters actualizaron el legado de Nirvana bajo el bastón de mando de un Dave Grohl que desató la euforia cuando llamó al escenario a la explosiva Alison Mosshart, la mitad de The Kills.

Entretanto, la carpa de prensa tomó el testigo cuando cerraron sus puertas los diferentes palcos. Los periodistas ingleses se afanaron en posicionarse en primera línea y no dejaron títeres con cabeza a lo largo de una selección musical ecléctica que sació las irrefrenables ganas de mover el esqueleto sin tapujos.

Unos y otras se abandonaron al ritmo de Motörhead, Rage Against The Machine, Blur y, sorpresa, el ‘Despacito’ de Luis Fonsi, convertido en la indiscutible canción del verano pese a su envoltorio machacón.

Transcurrían las horas y el electrizante ‘set’ de Depeche Mode corría en boca de todos. Tanto que la irrupción de los artificiales (y sobrevalorados) Imagine Dragons quedó eclipsada a lomos de Andy Fletcher y Martin Gore.

Las cercanas playas de Oeiras, Carcavelos, Estoril y Cascais se encargaron de hacer el resto en las franjas horarias diurnas, con el público ‘indie’ más que encantado de aprovechar los numerosos atractivos de Lisboa.