CHEMA BARROSO  Barenboim, a su llegada ayer a la sede de Círculo de Lectores en Madrid

Daniel Barenboim: «Si no llevamos la cultura a Oriente Próximo, ellos nos traerán la violencia a Europa»

Hoy será nombrado socio de honor del Círculo de Lectores; por la tarde interpretará a Bach en el Palau de la Música de Barcelona y mañana recibirá el XXVI Premio de la Paz de Naciones Unidas en España

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SUSANA GAVIÑA

MADRID. El 21 de agosto de 2005 fue un día histórico en Ramala, pues esta ciudad palestina fue testigo del concierto del West-Eastern Divan que, bajo la batuta de Daniel Barenboim, reúne músicos israelíes y árabes. Un sueño largamente acariciado que no pudo ver hecho realidad el intelectual palestino Edward Said, aunque sí su viuda y el otro impulsor de este evento casi utópico: Daniel Barenboim. Quienes estuvieron allí aún recuerdan la emoción del acto, que hoy puede ser compartido gracias a la edición de un DVD, en el que han colaborado la cadena de televisión Arte, la Fundación Barenboim-Said, la Junta de Andalucía, Euroarts y que ha lanzado al mercado Warner. Ayer fue presentado en Madrid en el Círculo de Lectores, institución que hoy nombrará al músico argentino-isreaelí -en el Liceo barcelonés y con la presencia de Bernardino León- socio de honor, reconocimiento otorgado a aquellas personas que se han convertido «en un referente moral de la sociedad», acto en el que se le hará entrega de dos dibujos originales de Barceló.

«Gracias a la Junta y al Gobierno»

Para Barenboim, este honor supone un vínculo más con España, un país que es cada vez más importante en su vida -tiene nacionalidad española desde hace un par de años-, y que él siente como un «hogar». «No hay otro Gobierno en Europa que nos haya ayudado tanto -afirmó-. No sólo en el plano económico, sino al ofrecernos un hogar». Con ello se refería a la Junta de Andalucía, que brindó su ayuda al West-Eastern Divan para que fijara su residencia en Pilas, cerca de Sevilla, donde desde hace cuatros años tiene su sede. El músico también destacó la generosidad del Gobierno español por contribuir de manera decisiva a la celebración del concierto de Ramala, con la concesión de un pasaporte diplomático español para cada uno de los músicos que participó en el concierto.

Tras los elogios a España, llegaron las críticas a aquellos países europeos y políticos «que sólo apoyan proyectos que obtengan resultados a corto plazo». Y vaticinó que «si desde Europa no llevamos la cultura a Oriente Próximo, ellos nos traerán la violencia a Europa. Es un gesto que se debería hacer en el propio interés de los europeos». En opinión de Barenboim, y desmarcándose de discursos políticos, la cultura y la educación son las principales armas para el entendimiento de ambos pueblos, «sobre todo por que el 85 por ciento de la población de Palestina tiene menos de 33 años».

Preguntado por su opinión sobre cómo afectarían los últimos cambios en Israel, tras la enfermedad de Ariel Sharón, tampoco quiso pronunciarse de manera vehemente. «No soy político, y lo único que puedo decir desde el punto de vista del ciudadano es que llevamos muchos años sin lucidez, sin pensar en el conflicto desde todos los puntos de vista: religioso, nacional, militar, político y desde la justicia social...» Y subrayó que tanto el nacionalismo árabe como judío se despertaron al mismo tiempo «con el final de la presencia británica y francesa en Oriente Medio». «Lo que hace falta en Israel -tal vez es el momento ahora- es echar la vista atrás y pensar en lo que se ha hecho bien y en lo que se puede cambiar». Y volvió a reseñar que la mayor responsabilidad para la resolución del conflicto descansa en los hombros de los israelíes, «porque ya tienen un estado, y su desarrollo en el futuro dependerá de que sea aceptado por Palestina y el mundo árabe». Sobre sus futuros proyectos con el Divan, adelantó su deseo de tocar en Gaza y poder ofrecer «uno o dos conciertos en países árabes». También vendrá a Madrid el próximo verano, invitado por Ruiz-Gallardón, para interpretar la «Novena sinfonía» de Beethoven.